Por qué es importante triunfar en el proceso de vuelta al aula

Durante el largo período de confinamiento la ciudadanía cumplió en una amplísima mayoría con las obligaciones impuestas por el estado de alarma.

Una vez levantada la larga cuarentena el pasado 22 de junio, llegaba el sol del verano y las vacaciones; también el ansiado retorno a lo que mejor que sabemos hacer que es recibir a millones de visitantes a todas nuestras costas veraniegas.

Lo único que se suponía que tenía que hacer la gente era seguir manteniendo el distanciamiento social, evitar aglomeraciones y principalmente el uso de mascarillas.

Pero el verano terminó convirtiéndose en una permanente fuente de rebrotes en casi todas las CCAA, algunas regiones y pueblos más castigados que otros, porque habían factores que propiciaron la ruptura con esas reglas de contención de la pandemia que nos habíamos impuesto como sociedad.

Esto es, los contagios producidos en zonas del noreste de la península en áreas de cultivos que incorpora la tradicional mano de obra de los llamados temporeros, además de otros dos factores más que se sumaron de manera descontrolada: la celebración de eventos familiares en las que sistemáticamente se producían contagios en diferentes localidades de España al reunirse grupos de familia de más de diez e incluso hasta treinta miembros, junto a las celebraciones ilegales de fiestas de jóvenes en locales cerrados, fueran públicos como discotecas o privados, pero que empezaron a ser una fuente acelerada de contagios a partir del mes de julio.

Si a esto le sumamos la falta de control de test para detectar el Covid-19 en la llegada de visitantes a los principales aeropuertos como los de Madrid y Barcelona, el foco de contagios seguía sumando y lamentablemente multiplicándose de manera desorbitada.

Entonces llegó la vuelta al cole y las preocupaciones de padres y madres respecto a la falta de protocolos y una ausencia de seguridad que no veían por ninguna parte.

De hecho, una vez iniciado en nuevo curso escolar, ya hay aulas cerradas y colegios también que han tenido que suspender, al menos temporalmente, la actividad por haber aflorado más positivos en los tests realizados.

Seguridad para alumnos y profesores

1º) Los maestros, profesores y directores de establecimientos educativos han estado trabajando en las diferentes CCAA durante el verano, haciendo un gran esfuerzo para que las aulas estuvieran bien preparadas para recibir a los estudiantes del nuevo curso.

Esto implicaba tener una coordinación entre la administración central y las consejerías de educación autonómicas, cuestión que sabemos ha presentado al menos, ciertas dificultades en la coordinación cuando no, la espera de recursos que jamás llegaron y desde el ministerio de educación habían sido prometidos.

Pero a pesar de ello, las comunidades iniciaron entre el pasado jueves 10 y este lunes 14 y martes 15 todas los cursos de primaria y secundaria.

Y debemos esforzarnos en seguir garantizando como sea, que no se frustre una vez más la enseñanza presencial como sucedió entre marzo y junio.

2º) La socialización y el aprendizaje de los alumnos

Hay países de nuestro entorno que contemplaron desde el inicio, con los protocolos adecuados, que las clases serían sólo dos o tres días por semana de manera presencial y el resto online. Pero para ello contaban con un programa y los recursos adecuados.

Es imprescindible que este factor sea considerado de manera urgente por las autoridades competentes nacionales y autonómicas, porque el proceso de aprendizaje y socialización que tienen a cargo las instituciones públicas y privadas de enseñanza es irremplazable, como lo es el proceso educativo básico de una familia.

Qué pasos debemos dar

a) Las relaciones entre educadores y educandos en un proceso de aprendizaje en un modelo educativo a distancia o semipresencial para la enseñanza primaria y secundaria, comporta que tengamos en cuenta sus características específicas y que siempre deberán ser elementos integrantes básicos en cualquier actividad pedagógica: formación de la persona y transmisión del conocimiento. En estos niveles educativos, una está indisolublemente asociada a la otra.

Ya en los procesos universitarios y de postgrado, especialmente estos últimos que antes del confinamiento ya era uno de los sectores mejores preparados de la sociedad para las actividades online, también requiere del elemento básico de transmisión del conocimiento, pero a diferencia de los niveles anteriores educativos, debe sumársele el esfuerzo de los docentes universitarios y de postgrado por inculcar el espíritu crítico y de análisis que termina formando la esencia de la personalidad de un profesional en cualquier campo del conocimiento: el saber hacer y el cómo hacerlo.

b) El proceso docente y dicente debe ser (no hay otro camino) un recurso motivador tanto en los procesos de aprendizaje convencional presenciales como los que se basan en las NT’s.

La motivación parte primero del educador para luego convertirse en la semilla de educando que le abre el apetito por aprender y saber. Del mismo modo que desde el punto de vista de la antropometría el crecimiento de los niños está perfectamente estudiado entre los 6 y los 18 años, lo que también debe medirse (tarea de las instituciones educativas y profesores) es la capacidad socializadora y emocional del educando, para que aprenda desde cruzar la calle en el paso de cebra hasta cómo dirigirse a su maestra, o sea, una carrera para integrarse con nota en la sociedad y ser una persona de bien.

c) La investigación en materia de cómo aplicar cada vez mejor los diferentes recursos pedagógicos de que se disponen, va desde la actualización permanente de los contenidos curriculares como la adecuación constante de las materias estudiadas en armonía con el entorno y en general, con toda la actividad humana en la que los educandos son ya parte de esa sociedad.

d) No contemplar todas las posibilidades que la tecnología nos brinda no sólo es un freno al proceso evolutivo de la educación, sino un duro golpe a la capacidad creativa de los educandos para contribuir adecuadamente al desarrollo de las potencialidades que atesora cada ser humano.

Finalmente debemos insistir una vez más que la educación es uno de los ejes básicos de la buena salud de una sociedad.

Sin educación no hay futuro, por lo que no se puede comprometer la misma ni siquiera en un proceso pandémico como el que estamos sufriendo.

Es responsabilidad de autoridades educativas y gobiernos autonómicos y central en general, proveer y promover todos los medios que sirvan para la defensa de la actividad educativa incluso en estos tiempos tan convulsos.

Somos capaces de hacerlo y tenemos la obligación de no coartar el futuro de los miles de educandos que han iniciado nuevo curso.

Convirtamos la vuelta al cole en un proceso normal y tengamos la firmeza de acotar aspectos puntuales de contagios sin proceder a exageraciones en los niveles de respuesta.

Antonio Alonso, presidente de la AEEN (Asociación Española de Escuela de Negocios) y secretario general de EUPHE (European Union of Private Higher Education).

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