La educación de posgrado será a distancia en la nueva normalidad, prevén

La educación de postgrado será la reina de la formación online para la etapa post Covid-19

Es imposible prever todas las formas en las que educación de grado y postgrado se van a desenvolver ahora no más en 2021.

Pero de lo que sí estamos seguros, es que tras la pandemia de coronavirus y el regreso a la llamada nueva normalidad (término que no suscribo), el modelo educativo para los estudios de posgrado será a distancia casi en su totalidad.

Cuestionamos la expresión “nueva normalidad”

Antes que nada aclararé por qué tengo ciertas reservas a utilizar la expresión “nueva normalidad”.

Porque creo que no podemos llegar a logara una situación igual a la que imperaba antes de la pandemia.

Todo habrá cambiado, son nuevos escenarios, nuevas reglas de comportamiento social y también una nueva economía.

Por ello, en sí mismo, el panorama será de una normalidad como la habido previo al Covid, pero distinta ajustada a coordenadas de variables también diferentes que predeterminan escenarios muy distintos.

Creo que hablar de “nueva normalidad” lo que hace es confundir a las personas, porque existe esa ilusión de que nada haya cambiado, incluso, por ejemplo, la forma en la que desempeña su trabajo. Y esto no será así.

Las clases digitales en estudios de posgrado será un cambio definitivo para la 2021 y 2022, ya que esto le permitirá a los alumnos generar un esquema más amigable con su tiempo personal.

A escala global, tanto universidades como escuelas de negocio están implementando modelos híbridos de educación para cuando el semáforo epidemiológico lo permita, pero en el caso de estudios de especialidad, por ejemplo, un master en dirección financiera u otro en dirección de recursos humanos, la modalidad online sea la que tenga mayor auge.

El esquema educativo a distancia permite que los estudiantes tomen instrucciones académicas con profesores y compañeros de otras regiones de un país, incluso con alumnos del extranjero. Esto por sí solo amplia la variedad de acceso a nuevos especialidades, al mismo tiempo, que genera un enriquecimiento de la futura interacción de educandos de postgrado por la contribución que genera el intercambio de información, experiencias y culturas.

Pero no debemos engañarnos: todos estos cambios van a requerir entre 6 y 12 meses para cualquier institución, porque requiere de una inversión económica para adquirir equipo e infraestructura.

Lo que sí sabemos es que en la mayoría de países de nuestro entorno, a partir que se desatara la pandemia, los estudiantes más jóvenes del nivel media superior y universitario resintieron emocionalmente el abandono de las clases presenciales, sin embargo pasó lo contrario con los estudiantes de cursos de postgrado, puesto que les permite contar con más tiempo en su vida personal.

En ese sentido, por eso es importante potenciar un modelo híbrido el sector educativo de postgrado, aunque habrá que determinar que porcentaje de clases será a distancia y presenciales, con el aditamento que en algunos programas pueda dejarse una elección de la distribución entre presencial y online a gusto y necesidad del candidato.

Pero en términos generales al menos un 70% prevemos digital para las maestrías y educación de adultos, cuando en las formaciones de grado el modelo que prevemos va a ser al menos 70% presencial porque así lo necesitarán los alumnos.

Es evidente que existe una variable que no se está abordando con la seriedad que requiere la situación: nos referimos a la complicada situación económica para las muchas escuelas de negocio que están enfrentándose a un impacto financiero en el corto plazo, sobre todo porque disminuirá la cantidad de alumnos que busquen estudiar una especialidad de postrado, porque la situación económica general de un gran bajón en el crecimiento de la economía, habrá afectado durante estos meses (entre el 2º semestre de 2020 y el primero de 2021) con el cierre de empresas y pérdidas de puestos de trabajo, lo que influirá en muchísimas familias para poder mantener un ritmo de estudios de postgrado como podían hacerse previo al Covid-19.

Esta es  una cuestión que no sabes hasta dónde podrá afectar, porque de los fondos europeos ya asignados para España para afrontar las consecuencias del Covid-19 y estimular rápidamente el crecimiento económico, no implica esto que tenga consecuencias positivas inmediatas para el sector de formación de postgrado.

Por ello es importante mantener la salud financiera de las entidades educativas y apelar a la creatividad con la propuesta de programas muy atractivos con las facilidades de hacerlo no presencial, a fin de poder hacer esta transición de la mejora forma posible, tanto para instituciones como para alumnos de postgrado.

Pero debemos señalar, que aún dándose este contexto no muy favorable en el corto plazo, los los tiempos de crisis también son de oportunidad.

Antonio Alonso, presidente de la AEEN (Asociación Española de Escuela de Negocios) y secretario general de EUPHE (European Union of Private Higher Education).

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