La cultura y la educación de postgrado para reducir la brecha entre países ricos y pobres

¿Cuál ha sido el propósito de NUESTRA REDACCIÓN para abordar esta temática? Facilitar desde las políticas de estado la cultura y la educación de postgrado con la finalidad de que los países pobres reduzcan esa brecha que les diferencia con los ricos.

Una aclaración que también hacemos desde NUESTRA REDACCIÓN: nos referimos a la educación de postgrado como factor fundamental en una sociedad para que sumada a la cultura sean motores del desarrollo sostenible. Desde ya que no ignoramos, ni dejamos a un costado a la educación de base y menos a la universitaria. Pero desde la AEEN sí nos preocupa este extremo (cultura y educación) que demostraremos en la aportación de hoy la diferencia que marca en el nivel de vida de los países, y especialmente cómo se ha manifestado en terceros países en los que ha habido una contribución decisiva al desarrollo sostenible formando y capacitando profesionales en cursos de postgrado.

Los problemas de Nigeria en cuanto al estancamiento en el desarrollo han sido los mismos durante la mayor parte de su historia. Fuente: Adedotun Ajibade

¿Por qué hemos elegido esta temática que es más propia de los planes de desarrollo de los países?

Desde ya que en los modelos de crecimiento económico ya hace varias décadas que se contempla la educación como variable fundamental a ser considerada. No cabe duda a esta altura del partido, tanto la educación como la cultura inciden de manera directa en el desarrollo de cualquier comunidad que analicemos.

Ahora bien, nos surge inmediatamente una pregunta: ¿esta diferencia de riqueza puede reducirse drásticamente con la educación de postgrado? Vamos a partir desde la base explicando cómo contribuye la cultura al desarrollo, ya que sin duda es un motor poderoso para el crecimiento porque tiene un decisivo impacto en los ámbitos sociales, económicos y ambientales para una sociedad. Es más, dice mucho de una sociedad determinada en cuanto a su orden, la limpieza de sus ciudades, el tráfico ordenado, el respeto por las normativas y un largo etcétera.

El ejemplo que siempre nos han puesto desde niños en que no hay que tirar los papeles al suelo, para eso están las papeleras en todos los parques y en las calles. Por tanto, aquí entra el otro factor que junto a la cultura puede marcar la diferencia entre una sociedad preocupada por ciudades limpias y que no alteren el medio ambiente y aquellas que realmente lo perjudican contaminando. Nos referimos a este otro factor que es la educación. Juntas, la educación y la cultura son las que construyen las naciones.

¿Qué es el desarrollo basado en la cultura?

Para decirlo de manera muy simple: hay que identificar (especialmente por parte de la clase política), aunque sea asignatura de toda la sociedad, cuáles son los mecanismos para que la cultura y la educación estén integrados en la acción política y en la actividad de cada ciudadano. Porque cuando una sociedad cuenta con la cultura y la educación enraizada en la consciencia política y ciudadana, aquellos mecanismos e instrumentos que la política debe poner al servicio de los ciudadanos, se convierte en un poderoso medio de influencia y re-direccionamiento de las actividades humanas hacia la búsqueda de un capital social y cultural que sea compatible con el desarrollo económico y social convencional. Pero además, siendo necesaria priorizar siempre en cada acción política y empresarial, la sostenibilidad del desarrollo como principio de cualquier actuación para que el edificio que se construye como país tenga futuro.

De los 20 países menos desarrollados del mundo, 19 están en África

También es cierto que cuando la cultura y la educación están presentes (como debe serlo) en una sociedad, se nota enseguida su impacto en los índices de crecimiento (diferentes magnitudes que se utilicen a nivel macro económico y macro social). Esto lleva a que desde la alta política haya que preocuparse por la re-asignación de recursos para que aquella compatibilidad sea equilibrada y no se malogren esfuerzos ni se dilapiden presupuestos, por no tener una visión clara del rol importante que la educación y la cultura realmente tienen en el desarrollo de los países.

¿Qué rol juega entonces la educación de postgrado en este tablero de decisiones de política económica?

Nos surge inmediatamente otra pregunta que es ¿cómo se puede ejemplificar el desarrollo cultural y educacional de una sociedad en medidas implementadas por la política que se conviertan en aplicaciones prácticas (de utilidad para la comunidad)?

Desde ya que una sociedad democrática tiene entre sus más sólidos cimientos, la cultura y la educación como esencia de lo que dicha comunidad representa. Tiene que tener un interés permanente por la mejora social y económica, especialmente combatir la desigualdad en la riqueza y la injusticia social. Por ello, es importante estar atentos (la clase política y empresarial) que son las que tienen la responsabilidad de poner las bases de actuación para que la sociedad evolucione (medidas políticas y leyes los unos; organizaciones empresariales que contribuyan a la creación de puestos de trabajo y crecimiento del PIB, los otros). Por tanto, una responsabilidad de la política es tener que explorar qué es lo que hacen otras sociedades de nuestro entorno, por ejemplo, países como Francia y Alemania dentro de la UE. Esto implica una especie de radiografía social y económica de amplio espectro, por ejemplo, en la búsqueda de la mejora de la comprensión y respeto por las diferentes religiones y la diversidad cultural y hasta qué punto los ciudadanos comprenden, aceptan, respetan y celebran la diversidad, como lo demuestran su tolerancia y actitudes hacia los diferentes grupos religiosos, étnicos y socioeconómicos en el ámbito local. Desde el punto de vista sociológico, esto es lo que se llama una sociedad abierta.

Pero bien, ¿en dónde encajamos las instituciones que se dedican a la enseñanza cuaternaria? ¿No les parece a Uds. (nuestras lectoras/es) que aún no existe un nivel de consciencia sobre estas cuestiones de cuáles son las auténticas contribuciones de la enseñanza de postgrado en una sociedad? Evidentemente a escala social no se tiene una exacta dimensión de esta contribución. Por tanto, lo primero que hay que hacer es explicar el impacto que la educación de postgrado tiene en una sociedad.

Si bien es cierto que grandes políticas hay que tomar en el ámbito educativo y cultural, por diversas razones, los economistas (y lamentablemente muchos políticos) han evitado involucrarse demasiado en el concepto de cultura y su relación con el desarrollo económico. Existe una aceptación generalizada de que la cultura debe tener un papel en la orientación de una sociedad en una dirección determinada.

Estadística de ciudadanos europeos con educación terciaria en 2018

Desde una perspectiva política, los aspectos maleables de la cultura son más interesantes ya que abren la posibilidad de intervención. El Informe sobre el desarrollo mundial 2015 del Banco Mundial cita una serie de ejemplos de intervenciones que han determinado un cambio cultural para desencadenar mejoras en el bienestar: un ejemplo es la acción política afirmativa para las mujeres en Bengala Occidental.

Sin embargo, existen otras complicaciones al intentar utilizar explicaciones culturales para el desarrollo económico.

Un autor como Huntington en 2000 observaba cómo, a principios de la década de 1960, Ghana y Corea eran ampliamente comparables en términos de ingreso per cápita, estructura de producción y ayuda externa. Treinta años después, el contraste no podría ser más pronunciado. Según Huntington, la cultura tuvo un papel importante al explicarlo: “Los surcoreanos valoraban el ahorro, la inversión, el trabajo duro, la educación, la organización y la disciplina. Los ghaneses tenían valores diferentes”. En resumen, las culturas ¡cuentan y de qué manera!

El problema con esta formulación es que no proporciona una base muy auspiciosa para iniciar un diálogo con Ghana sobre cómo podrían ponerse al día con Corea. No es de sorprender que las organizaciones financieras internacionales y los donantes bilaterales hayan evitado enmarcar el debate en términos de normas culturales.

El desafío provino a través del apoyo a 24 centros de investigación académica de excelencia en ocho países, por parte del proyecto Centros de Excelencia de Educación Superior de África Oriental y Meridional (ACEII) que logró inscribir a más de 8.000 estudiantes, de los cuales un tercio eran mujeres, en programas de maestría y doctorado, así como en cursos cortos. Para respaldar la capacidad en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), el proyecto se centra en cinco áreas prioritarias regionales: agricultura, estadísticas aplicadas, educación, salud e industria.

Como en la mayor parte de África subsahariana, los países de África oriental y meridional no han producido el número y la calidad de graduados calificados necesarios para expandir y diversificar sus economías. Si bien las matriculaciones universitarias han aumentado en las últimas dos décadas, la región de África oriental y meridional se ha quedado rezagada con respecto a otras regiones, especialmente en la generación de graduados en disciplinas relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) y en la aplicación de investigaciones de alta calidad para abordar asuntos locales. En Ruanda y Tanzania, por ejemplo, las matrículas en arte y ciencias sociales (60 por ciento y 45 por ciento respectivamente) fueron sustancialmente más altas que en ciencias e ingeniería (20 por ciento y 9 por ciento, respectivamente). La región también produjo el menor número de investigadores científicos del mundo. Ruanda y Zambia produjeron solo 54 y 49 investigadores por millón de habitantes, respectivamente. Estas deficiencias fueron particularmente graves en las áreas regionales prioritarias de agricultura, estadísticas aplicadas, educación, salud e industria. Las tasas de matrícula femenina (como porcentaje de la matrícula total) eran muy bajas: menos del uno por ciento en Malawi y del cuatro por ciento en Etiopía.

Con esto queremos significar que la educación de postgrado y cualquier forma de capacitación especializada en virtud de cuál sea la región que estamos analizando, como el caso de estos países africanos referidos, el impacto en el desarrollo económico y regional es indudable, y además ya ha sido probado.

La transformación que el Covid-19 ha provocado en el tejido educacional de postgrado

Ya hemos dedicado bastantes líneas a la etapa post Covid para las escuelas de negocio, en cuanto a que se han tenido que reinventar pensando en cuál era el nuevo tejido empresarial que había quedado en pie y con una posibilidad de desarrollo sostenible después de la pandemia. Si bien podía parecer que la transformación digital exigida por la pandemia iba a terminar con la formación presencial en las escuelas de negocio, el sector ha ido evolucionando implicándose cada vez más con las empresas y la sociedad para aportar más valor en la próxima recuperación económica, de la cual ya hay algunos indicios que se está produciendo, aunque lentamente.

Por tanto, debe de hacerse un esfuerzo desde las organizaciones y las escuelas en la búsqueda e implementación de acuerdos que integren la tecnología en la educación adaptada a la realidad de las necesidades de cada economía regional (las empresas que dan trabajo y crean riqueza en dicha comunidad). Es una etapa en la que las escuelas de negocio, si bien no se van a apartar de formar en conocimientos, ha llegado el momento de alta prioridad de la aplicación de los mismos, especialmente los que tengan que ver con la realidad cotidiana de la región en particular en la que está la sede y actividades de esa escuela de negocio.

Esta toma de consciencia es vital por parte de la sociedad, nos referimos a que se está creando riqueza desde la formación de postgrado, aunque sea una generación de PIB diferido, pero sin duda mejores profesionales y directivos capacitados para dar respuesta a los problemas, como en el continente africano señalábamos los espacios necesarios de crecimiento que significa para determinadas comunidades gente especializada en agricultura, en nuestro entorno europeo, habrá que apostar por mayores conocimientos tecnológicos aplicados como al inteligencia artificial, robótica, etc. y la compatibilidad con el desarrollo sostenible. Pero en esta ecuación de crecimiento, la educación de postgrado es una pieza clave.

Existe una escasez de investigación sobre las habilidades y prácticas de gestión necesarias para promover la innovación y proporcionar más resultados a partir de determinados insumos y, por lo tanto, el crecimiento económico. Se requiere más investigación que implique hacer preguntas sobre el uso de factores, no solo sobre la acumulación de factores. Cuando la práctica de gestión proporciona una fuerza dinámica que produce crecimiento económico, es necesario examinar esta fuerza impulsora a nivel de la empresa. Esto implica acumular datos a nivel de empresa y extraer la máxima cantidad de información. Debe quedar claro que un examen más detenido del papel de la gestión tiene el potencial de hacer una contribución real a nuestra comprensión de los determinantes del crecimiento y, en particular, al desarrollo de las mejores prácticas de gestión como parte normal de la actividad de gestión. En lugar de simplemente enfatizar la importancia del sector de la pequeña empresa como cuna del crecimiento y ubicar la fuente de la innovación solo en el heroísmo del emprendedor, un mejor enfoque sería reconocer el papel rutinario de los gerentes en la generación del crecimiento económico. Es fundamental que las escuelas de negocios se involucren en un programa de investigación que produzca una mejor comprensión de la relación entre la práctica de gestión, la productividad y el crecimiento. Al identificar las buenas prácticas de gestión, las escuelas de negocios pueden utilizar los resultados de esta investigación para informar la enseñanza y difundir las mejores prácticas. De esta forma se mejorará el nivel general de productividad, con efectos beneficiosos sobre el crecimiento económico.

Esta información ha sido elaborada por NUESTRA REDACCIÓN

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