A pesar del avance imparable de la IA, el futuro del trabajo seguirá estando en manos de los seres humanos

Inteligencia Artificial en el Trabajo: Impulso Crece, Pero Persisten Brechas

La siguiente contribución corresponde al portal de BCG (Boston Consulting Group).

Los autores son

Vinciane Beauchene, Directora General y Socia, París.

Sylvain Duranton, Director General y Socio Senior Líder global, BCG X, París

Nipun Kalra, Líder para India, BCG X

Bombay

David Martin, Director general y socio senior, líder global de Personas y Organización, Dallas

 

 

 

La IA ya no es una promesa lejana. Líderes y gerentes la han integrado a su rutina laboral diaria. Sin embargo, los empleados de primera línea no la han adoptado por completo.

Si bien más de tres cuartas partes de los líderes y gerentes afirman usar IA generativa (GenAI) varias veces por semana, su uso regular entre los empleados de primera línea se ha estancado en el 51%.

Esta brecha surge en un momento crucial para el desarrollo de la IA. Las empresas se están dando cuenta de que simplemente introducir herramientas de IA en sus métodos de trabajo actuales no basta para liberar todo su potencial. La verdadera transformación —y el valor generado— ocurre cuando las empresas van más allá y rediseñan sus flujos de trabajo de principio a fin.

La mitad de las empresas, principalmente las de servicios financieros y tecnología, están yendo más allá de las estrategias de productividad (Implementación) para rediseñar los flujos de trabajo (Reestructuración).

 

 

Rediseñando el trabajo

La mitad de las empresas, principalmente las de servicios financieros y tecnología, están yendo más allá de las estrategias de productividad (Implementación) para rediseñar los flujos de trabajo (Reestructuración).

Estos hallazgos provienen de la encuesta global anual de BCG sobre IA en el Trabajo, realizada a empleados. (La encuesta de este año abarca 11 países y regiones y a más de 10.600 líderes, gerentes y empleados de primera línea.

Superando la brecha de adopción en primera línea

La capacidad de las empresas para reestructurar los flujos de trabajo depende en gran medida del compromiso de los empleados de primera línea. La encuesta sugiere maneras en que las empresas pueden ayudar a estos empleados a superar las limitaciones de la IA.

Brinda apoyo del liderazgo

Cuando los líderes demuestran un fuerte apoyo a la IA, es más probable que los empleados de primera línea la utilicen con regularidad, disfruten de su trabajo y se sientan satisfechos con su trayectoria profesional.

Por ejemplo, el porcentaje de empleados que tienen una opinión positiva sobre GenAI aumenta del 15 % al 55 % con un fuerte apoyo del liderazgo. Solo alrededor de una cuarta parte de los empleados de primera línea afirma recibir dicho apoyo.

Proporcione las herramientas adecuadas

Cuando los empleados no disponen de las herramientas de IA que necesitan, más de la mitad afirma que buscará alternativas y las utilizará igualmente. Esto genera frustración, riesgos de seguridad y fragmentación de esfuerzos.

Ofrezca la formación adecuada Cuando las empresas capacitan a sus empleados en IA, es más probable que se conviertan en usuarios habituales y que confíen en la tecnología.

El uso habitual es considerablemente mayor entre los empleados que reciben al menos cinco horas de formación y tienen acceso a formación y asesoramiento presenciales.

Solo un tercio de los empleados afirma haber recibido la formación adecuada

Ventajas de la Reestructuración de Flujos de Trabajo

Las empresas que reestructuran activamente sus flujos de trabajo con IA se benefician de muchas maneras que generan valor para la organización. Sus empleados ahorran mucho más tiempo que aquellos en empresas donde la tecnología está menos integrada en la jornada laboral. Además, la toma de decisiones de los empleados se agudiza y trabajan en tareas más estratégicas.

Estos resultados no surgen por casualidad. Las empresas en fase de reestructuración realizan un mejor seguimiento del valor creado por la IA. Dedican más tiempo a la formación de sus empleados, y estos son más propensos a afirmar que sus líderes los apoyan.

Sin embargo, esta transformación no está exenta de desafíos

Los empleados de organizaciones que se encuentran en un proceso de rediseño integral impulsado por IA están más preocupados por la seguridad laboral (46%) que aquellos en empresas menos avanzadas (34%). Y los líderes y gerentes (43%) son mucho más propensos a preocuparse por perder su trabajo en los próximos diez años que los empleados de primera línea (36%).

En otras palabras, el trabajo para disipar los temores de los empleados es continuo. La formación y el desarrollo de habilidades adecuados pueden ayudar a reducir las preocupaciones de los empleados.

Agentes de IA

Agentes de IA: Su implementación aún no alcanza su potencial

Los agentes de IA —asistentes digitales inteligentes capaces de aprender, razonar y gestionar tareas complejas de forma independiente— han generado gran expectación.

Sin embargo, la encuesta revela que todavía están en sus inicios. Solo el 13 % de los empleados los perciben profundamente integrados en sus flujos de trabajo diarios. Apenas un tercio de los empleados comprende cómo funcionan estas sofisticadas herramientas.

Curiosamente, cuando los trabajadores están bien informados y familiarizados con los agentes de IA, la aprensión se transforma en entusiasmo. Los empleados comienzan a verlos menos como amenazas y más como socios colaboradores que mejoran su trabajo.

¿Qué le depara el futuro a la IA en el lugar de trabajo?

La encuesta revela el progreso de las empresas en la introducción e integración de la IA. Pero también expone preocupaciones, principalmente sobre la seguridad laboral.

Al igual que el año pasado, la encuesta revela que cuanto más utilizan los empleados la IA, mayores son sus preocupaciones. Esto representa un desafío conocido en otras transiciones tecnológicas, en particular, del vapor a la energía eléctrica.

El camino desde la adopción de la IA hasta su impacto se centra fundamentalmente en redefinir la colaboración entre personas y máquinas.

Las empresas comprometidas con esta transformación comprenden que el verdadero poder de la IA reside en formas de trabajo más inteligentes. Cuando se implementa correctamente, los empleados no solo se adaptan, sino que prosperan. Aquí te mostramos cómo empezar:

Cuando las empresas capacitan a sus empleados en IA, es más probable que se conviertan en usuarios habituales y que confíen en la tecnología. El uso habitual es considerablemente mayor entre los empleados que reciben al menos cinco horas de formación y tienen acceso a formación y asesoramiento presenciales

 

 

Deja de subestimar la importancia de la capacitación. Invierte en los niveles adecuados de tiempo, recursos y apoyo del liderazgo

Mide el valor que generas con la IA a través de mejoras en la productividad, la calidad y la satisfacción de los empleados.

Invierte en tu personal para redefinir los flujos de trabajo y aprovechar el valor de la IA. Anticipa el impacto de la tecnología en el trabajo, los empleados y la fuerza laboral. Desarrolla capacidades de capacitación y reciclaje para apoyar la implementación de la IA.

Experimenta rigurosamente con agentes para acelerar la curva de aprendizaje. Monitorea el impacto y los riesgos potenciales mediante pruebas A/B.

 

 

 

El factor humano sigue siendo esencial: El futuro del trabajo en un mundo impulsado por la IA

La siguiente contribución corresponde al portal de Korn Ferry que se define así: Korn Ferry es una consultora global que impulsa el rendimiento. Liberamos el potencial de su equipo y desatamos la transformación en toda su empresa, sincronizando estrategia, operaciones y talento para acelerar el rendimiento, impulsar el crecimiento e inspirar un legado de cambio. Por eso, las empresas más innovadoras del mundo en todos los sectores principales confían en nosotros: por nuestro compromiso compartido con un impacto duradero y la audaz ambición de Ir Más Allá.

El autor es Jean-Marc Laouchez

Presidente de The Korn Ferry Institute New-York (North America)

 

 

 

Una nueva encuesta de Korn Ferry ofrece información valiosa sobre el impacto de la IA en el futuro del trabajo y el capital humano.

En el mundo actual, la inteligencia artificial (IA) se erige como un importante catalizador del cambio, transformando el panorama de las operaciones comerciales y el futuro del trabajo.

Cada vez más directores ejecutivos reconocen el potencial de la IA para impulsar la productividad interna y la eficiencia operativa.

Si bien el mercado de la IA es relativamente joven, su trayectoria de crecimiento promete un cambio de paradigma en los modelos y estrategias empresariales. Sin embargo, dentro de esta transformación, los seres humanos siguen desempeñando un papel fundamental.

Como ocurre con cualquier tecnología emergente, la IA es una disrupción que, en muchos sentidos, revolucionará el mercado. Pero algo permanece constante: la diferencia entre el éxito y la irrelevancia radica en la capacidad de una organización para adaptarse al cambio.

240 CEO’s encuestados

Para comprender mejor cómo se están preparando los líderes para la transformación digital, Korn Ferry encuestó a más de 240 directores ejecutivos y altos directivos de empresas medianas y grandes de todo el mundo.

Gracias a sus respuestas, ahora no solo tenemos una visión más clara del impacto de la IA en el futuro del trabajo, sino también de si las organizaciones están preparadas para los cambios que se avecinan.

Y lo que es más importante, pudimos obtener información valiosa sobre cómo la IA afectará al capital humano: ¿seguirán siendo importantes las personas o la automatización las dejará sin empleo?

El camino desde la adopción de la IA hasta su impacto se centra fundamentalmente en redefinir la colaboración entre personas y máquinas. Las empresas comprometidas con esta transformación comprenden que el verdadero poder de la IA reside en formas de trabajo más inteligentes.

 

 

Veamos qué opinaron estos líderes

La transformación digital de las empresas es inevitable.

 

En los próximos 12 a 24 meses, prevemos que los directores ejecutivos se centrarán considerablemente en integrar soluciones de IA para impulsar el rendimiento y reducir los gastos operativos.

Si bien la IA se encuentra en sus primeras etapas, y la mayoría de las empresas están considerando o probando la tecnología, observamos fuertes indicios de que su integración pronto se convertirá en una necesidad estratégica, más que en una novedad.

De hecho, más del 82 % de los directores ejecutivos y altos directivos encuestados creen que la IA tendrá un impacto significativo en sus negocios, y el 73 % supervisa de cerca la tecnología para detectar posibles efectos negativos en sus empresas.

Como resultado, las empresas están realizando cambios estructurales y operativos para adaptarse a los avances de la IA. Muchos de estos cambios se están produciendo a nivel de las líneas de negocio o a través de equipos de trabajo multifuncionales.

Dado que una gran mayoría de directores ejecutivos y altos directivos planean aumentar su inversión hasta un 50 % en estrategias relacionadas con la IA, es evidente que la integración de la IA está pasando de ser una consideración periférica al núcleo de la estrategia empresarial.

Además, más del 33 % de los altos directivos encuestados afirman que ya están experimentando con formas de aprovechar la IA para impulsar la productividad y la eficiencia operativa.

Por otro lado, una cuarta parte indica que se centra en gran medida en integrar la IA en sus productos y servicios para lograr un mejor posicionamiento en el mercado frente a la competencia.

El papel de los humanos en el futuro de la IA

Aunque la IA se convierta en una fuerza formidable en los negocios, los humanos siguen desempeñando un papel fundamental.

Existe consenso entre los directores ejecutivos en que, si bien la IA automatizará muchas tareas, los humanos seguirán desempeñando un papel fundamental en la toma de decisiones basada en la información proporcionada por la IA; más del 37 % de los altos directivos encuestados creen que en el futuro habrá colaboración entre personas e IA.

Por lo tanto, el enfoque pasa de realizar tareas rutinarias a aprovechar las capacidades cognitivas humanas para la toma de decisiones, la planificación estratégica y el pensamiento creativo.

Sin embargo, esta transición no está exenta de desafíos. La mayoría de los directores ejecutivos coinciden en que su plantilla no está del todo preparada para la integración de la IA, lo que sugiere la necesidad de importantes iniciativas de capacitación y reciclaje profesional.

Casi el 44 % de los encuestados cree que los empleados deberán desarrollar nuevas habilidades para desenvolverse en el entorno empresarial impulsado por la IA.

La integración de la IA también requiere una metacompetencia para la gestión del cambio, la agilidad de aprendizaje y la adaptabilidad

Esta metacompetencia, inherente a los seres humanos, permite a los empleados adaptarse a nuevas situaciones contextuales mediante habilidades como la inteligencia emocional, la generación de confianza y la empatía.

Superando la brecha de la transformación

A pesar de la clara necesidad de preparar a la plantilla, muchos directores ejecutivos carecen de planes específicos para ayudar a los empleados a adaptarse a la IA.

Al preguntarles cuál era el mayor obstáculo para la integración de la IA, el 40 % de los encuestados mencionó la falta de conocimientos y habilidades relacionados con la IA en su equipo de RR. HH., mientras que aproximadamente el 13 % señaló la resistencia de los empleados a los problemas de gestión del cambio.

Otro 27 % afirmó no estar seguro. Ante estas cifras, el enfoque principal ahora debería centrarse en planificar e implementar un programa de transformación eficaz que reduzca la brecha entre liderar una empresa preparada para el cambio y una que duda de su capacidad para sobrevivir a este nivel de disrupción.

Falta de preparación para integrar la IA

Si bien los líderes reconocen el potencial y los beneficios de la IA, su incertidumbre refleja una falta de preparación de la empresa para integrarla plenamente. Para superar esta brecha, se requieren esfuerzos conjuntos en la capacitación del personal, el fomento de una cultura favorable a la IA y el desarrollo de estrategias para su integración.

Un programa de transformación debe abarcar no solo la capacitación técnica, sino también la capacidad de aprovechar las herramientas de IA para la planificación estratégica, la toma de decisiones y la creatividad.

Es fundamental fomentar una cultura organizacional que considere a la IA como una colaboradora, no como una competidora. Esto implica promover una mentalidad en la que la IA se vea como una herramienta que potencia las capacidades humanas, liberando tiempo para tareas de mayor valor.

Si bien el mercado de la IA es relativamente joven, su trayectoria de crecimiento promete un cambio de paradigma en los modelos y estrategias empresariales. Sin embargo, dentro de esta transformación, los seres humanos siguen desempeñando un papel fundamental.

 

 

IA y humanos: Colaboradores en un nuevo mundo

El auge de la IA en los negocios es inminente e imparable. Después de todo, la IA promete un potencial inmenso para el crecimiento empresarial, la eficiencia y la innovación.

Pero es fundamental recordar que la IA y los humanos no compiten en este nuevo mundo, sino que son colaboradores clave. Los humanos seguirán desempeñando un papel indispensable en el entorno laboral, aplicando sus capacidades cognitivas únicas para potenciar las funcionalidades de la IA.

A medida que las empresas avanzan en su camino hacia la integración de la IA, deben centrarse en desarrollar estrategias integrales que abarquen dicha integración, la capacitación de la fuerza laboral y la creación de una cultura favorable a la IA. Juntos, humanos e IA pueden redefinir el futuro del trabajo y garantizar el éxito en un mundo impulsado por la IA.

 

Descubra más sobre las capacidades de transformación empresarial de Korn Ferry.

 

 

 

El futuro del trabajo sigue siendo, en última instancia, humano

La siguiente contribución corresponde al portal de “Global Network for Advanced Management”

El autor es Gong Yaping, catedrático y director del Departamento de Gestión de la la Escuela de Negocios de la HKUST.

 

El desarrollo de una inteligencia artificial cada vez más sofisticada plantea muchas preguntas tanto para empleadores como para empleados, pero el futuro del trabajo es, en última instancia, humano, afirma Gong Yaping, de la Escuela de Negocios de la HKUST.

Gong Yaping, catedrático y director del Departamento de Gestión de la Escuela de Negocios de la HKUST

Casi a diario, los medios de comunicación hacen referencia a términos de moda como Inteligencia Artificial (IA), aprendizaje automático u otras tecnologías del siglo XXI. La IA se refiere a máquinas capaces de realizar tareas de forma inteligente.

En el aprendizaje automático, permitimos que las máquinas accedan a datos y aprendan por sí mismas. Estas tecnologías emergentes generan entusiasmo e inquietud, esperanzas y temores, y crearán ganadores y perdedores.

Tanto académicos como profesionales sienten curiosidad por el futuro del trabajo en un mundo de IA

aprendizaje automático, macrodatos y tecnología digital.

Sin embargo, las predicciones sobre el futuro suelen ser inexactas y, con frecuencia, simplemente erróneas. Por lo tanto, no me atreveré a hacer predicciones.

En cambio, plantearé posibles implicaciones y preguntas en el ámbito de los recursos humanos y las relaciones laborales para fomentar el debate.

¿Qué significarán las tecnologías emergentes para los requisitos de habilidades y competencias?

Algunas tecnologías restarán importancia a ciertas habilidades y competencias (por ejemplo, las habilidades físicas, el razonamiento lógico y la toma de decisiones basada en reglas), mientras que otras aumentarán la demanda de áreas específicas (como la inteligencia emocional, la previsión y la creatividad). Debemos ascender en la pirámide de habilidades y competencias humanas para competir en el nuevo mundo.

Inteligencia emocional

¿Poseerá la IA emociones humanas e inteligencia emocional? Creo que no, ni las poseerá.

Los entusiastas de la IA desean crear una IA con capacidad emocional, pero hasta ahora su éxito ha sido muy limitado.

Si la IA llegara a dominar el futuro del trabajo, la empatía seguiría siendo el último rasgo humano que perduraría en el entorno laboral.

Los seres humanos somos empáticos y afectuosos, y no actuamos únicamente basándonos en datos y lógica fríos.

Las investigaciones demuestran que las emociones pueden promover la toma de decisiones éticas

La IA está limitada precisamente por su falta de emociones humanas.

 

Las investigaciones demuestran que la capacidad mental general o coeficiente intelectual (CI) tiene la mayor validez predictiva para el desempeño laboral.

¿Se convertirá la inteligencia emocional en una ventaja competitiva clave en la futura era de la IA y la robótica?

Una vez que las habilidades intelectuales, como el pensamiento lógico y analítico, estén al alcance de todos gracias a la IA, las competencias emocionales se volverán valiosas y demandadas.

Irónicamente, es posible que tengamos menos oportunidades de trabajar con personas reales y, por lo tanto, de desarrollar inteligencia emocional humana, lo que hará que estas competencias humanas sean aún más valiosas.

Por otro lado, los seres humanos anhelamos afecto, relaciones sociales, etc., necesidades que están programadas en nuestros genes y que difícilmente cambiarán. Dado que las necesidades humanas son tan complejas de comprender y satisfacer, las competencias verdaderamente humanas, como la empatía, adquirirán mayor valor.

Si bien la IA se encuentra en sus primeras etapas, y la mayoría de las empresas están considerando o probando la tecnología, observamos fuertes indicios de que su integración pronto se convertirá en una necesidad estratégica, más que en una novedad.

 

 

 

¿Tiene la IA capacidad de previsión?

Probablemente no, al menos no del tipo que no se puede extrapolar a partir de datos históricos. La IA hace aquello para lo que los humanos la «entrenan», a menudo solo tareas específicas.

La IA y el aprendizaje automático operan basándose en algoritmos e información histórica. A pesar de su capacidad para descubrir patrones en los datos, la IA no es capaz de «imaginar» ni «ver» posibilidades más allá de lo que es posible a partir de los datos existentes.

Los seres humanos, en cambio, pueden predecir y, con el tiempo, crear posibilidades que van más allá de los datos existentes. Hace miles de años, los eruditos chinos tuvieron la visión de imaginar la posibilidad de viajar a la Luna, una posibilidad que los datos históricos y la tecnología de la época no permitían.

Creatividad

El pensamiento lógico y la toma de decisiones basada en reglas ya no serán exclusivos de los humanos, ya que estos procesos pueden integrarse en algoritmos, lo que permite programar las máquinas para que los ejecuten.

Las máquinas los realizan incluso mejor gracias a su mayor capacidad de procesamiento. Por ejemplo, con la ayuda de una amplia base de precedentes (casos) y regulaciones, y potenciada por una capacidad de procesamiento superior, la IA puede brindar asesoramiento legal más preciso y rápido que un abogado.

Las habilidades creativas, que no siguen reglas ni algoritmos fijos, cobrarán mayor importancia en un mundo dominado por la IA.

¿Es la IA capaz de ser creativa?

Sí, pero actualmente su capacidad es limitada. La IA funciona según algoritmos y refuerza los patrones existentes en sus datos. La IA puede crear muchas cosas, algunas de las cuales parecerían creativas, pero todo se basa en los datos existentes y nada más.

La creatividad humana, en cambio, puede ir más allá de los datos y patrones históricos. La limitada creatividad de la IA es, en realidad, consecuencia de la creatividad humana: entrenamos a la IA para que «cree» a partir de algoritmos y los datos que le proporcionamos. La creatividad humana da forma a la IA, pero también nos ayuda a superarla. En una carrera contra la IA, los humanos necesariamente deben ir un paso por delante.

El cerebro humano es complejo y aún no se comprende del todo

La IA no reemplazará las habilidades y competencias verdaderamente humanas a menos que los científicos comprendan completamente cómo funciona el cerebro humano y programen las máquinas para que hagan lo mismo.

La pregunta fundamental es: «¿Deberían los científicos crear máquinas que repliquen e incluso superen el cerebro humano?». Debemos contar con un marco legal y ético antes de seguir avanzando en este camino.

En resumen: creamos máquinas como herramientas para promover el bienestar humano, no como otra especie que reemplace a los humanos.

¿Qué implica esto para la desigualdad salarial?

La mayor importancia de la creatividad también implica que la desigualdad salarial probablemente aumentará en la era de la IA. Simplemente no podemos hacer que todos sean creativos.

En esencia, solo el 5 % de las ideas se consideran creativas. Veremos un porcentaje menor de empleados capaces de realizar las tareas intelectuales más importantes, pero menos frecuentes y de mayor nivel.

En un mercado competitivo, esto significa que un porcentaje menor de empleados se apropiará de una porción cada vez mayor, lo que conlleva una desigualdad de ingresos cada vez mayor. ¿Cómo distribuimos la riqueza en un mundo de IA donde se genera una riqueza significativa, pero concentrada en unos pocos? Los mecanismos de mercado, con sus imperfecciones, no serán suficientemente precisos y probablemente reforzarán y ampliarán la disparidad de riqueza.

¿Qué significa esto para las relaciones laborales?

En una relación laboral tradicional, un empleado proporciona trabajo físico y/o intelectual, y el empleador proporciona salarios, prestaciones y seguridad laboral, entre otros.

El auge de la tecnología digital ha dado lugar a plataformas digitales. Ejemplos de ello son las plataformas de transporte compartido como Uber y DiDi, que conectan a conductores con pasajeros.

Hasta ahora, la investigación se ha centrado en la eficiencia y la optimización de este tipo de plataformas, no en los trabajadores ni en su bienestar.

Con la tecnología digital transmitiendo información en tiempo real y de forma transparente, resulta tentador concluir que el mercado será eficiente y, por lo tanto, maximizará los beneficios para todas las partes, incluidos los trabajadores.

¿Pero es esto cierto?

Sin duda, las plataformas digitales basadas en la tecnología ofrecen más oportunidades a los trabajadores y permiten un uso más eficiente de los recursos.

También ponen en tela de juicio los conceptos tradicionales de las relaciones laborales, incluidos los beneficios y la protección de los empleados.

Una pregunta crucial es: «¿Quién es el empleador?». ¿El cliente? Desde luego que no. En el caso de Uber o DiDi, el cliente paga la tarifa del taxi, pero no es responsable de prestaciones como la pensión, el seguro médico o la seguridad laboral.

¿Es entonces la plataforma? De nuevo, dependiendo de la naturaleza de la plataforma, esta puede desempeñar funciones de cuasi-gestión (por ejemplo, reclutar y evaluar trabajadores) en diversos grados, a menudo mediante algoritmos automatizados.

La plataforma obtiene beneficios cobrando una comisión, pero no proporciona las prestaciones mencionadas ni las protecciones (por ejemplo, cobertura por accidentes laborales) que ofrecen los empleadores tradicionales. Tampoco proporcionan formación ni desarrollo a los trabajadores.

De hecho, algunas plataformas afirman explícitamente que no son empleadores, sino facilitadores o plataformas de comunicación. Los conductores de Uber o DiDi tienen un gran incentivo para trabajar, ya que se les paga básicamente por pieza. Quizás disfruten de mayor libertad que otros trabajadores —pueden elegir aceptar o rechazar una oportunidad de ganar dinero—, pero renuncian a prestaciones y protección, al menos en la etapa actual de desarrollo, al trabajar para estas empresas.

Existe consenso entre los directores ejecutivos en que, si bien la IA automatizará muchas tareas, los humanos seguirán desempeñando un papel fundamental en la toma de decisiones basada en la información proporcionada por la IA; más del 37 % de los altos directivos encuestados creen que en el futuro habrá colaboración entre personas e IA.

 

 

La tecnología también tiene implicaciones en cuanto al poder

Las plataformas suelen decidir quién debe recibir una oportunidad laboral mediante evaluaciones de desempeño automatizadas y supervisan a los trabajadores de cerca, a veces hasta un nivel incómodo.

Estos sistemas pueden ejercer un control sustancial sobre los trabajadores. Impulsadas por la tecnología, las plataformas pueden alcanzar rápidamente una escala masiva y global a una velocidad inalcanzable para las empresas tradicionales.

Esto implica un poder asimétrico, donde las plataformas tienen mucho más poder que los trabajadores. La pregunta es cómo equilibrar este poder para garantizar la equidad, además de la eficiencia.

¿Qué significa esto para la profesión de Recursos Humanos?

Históricamente, los profesionales de Recursos Humanos han desempeñado un papel predominantemente administrativo.

Gracias a los avances tecnológicos, finalmente pueden liberarse de gran parte de su tedioso trabajo administrativo. Por ejemplo, pueden usar la tecnología digital para facilitar la administración de nóminas y brindar retroalimentación sobre el desempeño en tiempo real.

También pueden usar la tecnología para facilitar el trabajo no administrativo. Por ejemplo, la IA puede ayudar a los reclutadores administrando una serie de pruebas y realizando evaluaciones iniciales basadas en puntajes mínimos.

Los profesionales de RR. HH. pueden entonces dedicar su valioso tiempo a actividades más estratégicas, aquellas que realmente generan valor y logran una ventaja competitiva para su organización.

La tecnología incluso puede ayudar a los profesionales de RR. HH. a desempeñar su rol estratégico con mayor eficacia

Por ejemplo, con el apoyo de la IA y el análisis de macrodatos, pueden identificar mejor los problemas de rendimiento y diseñar soluciones. Sin embargo, deben utilizar su profundo conocimiento teórico y teórico de RR. HH., su empatía, creatividad e imaginación para tomar decisiones acertadas y diseñar soluciones efectivas.

Los datos necesitan un enfoque humano para ser útiles. De lo contrario, serán erróneos.

En resumen, la empatía es clave para comprender las necesidades y los problemas de los empleados; la creatividad es clave para diseñar soluciones efectivas; y la IA y el análisis de macrodatos proporcionan las herramientas necesarias.

Las funciones de RR. HH. corporativas cobrarán cada vez más importancia precisamente porque trabajan con personas y requieren habilidades humanas profundas e irremplazables.

El futuro está a la vuelta de la esquina. ¿Estás preparado? ¡Prepárate antes de que se aclare la situación!

Escuela de Negocios de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, Región Administrativa Especial de Hong Kong, China

 

 

La IA devastará el futuro del trabajo. Pero solo si lo permitimos.

La siguiente contribución corresponde al portal de la revista Time.

La autoría corresponde a Gary Rivlin que es un periodista de investigación ganador del Premio Pulitzer y, más recientemente, autor de AI Valley: Microsoft, Google y la carrera multimillonaria por sacar provecho de la inteligencia artificial.

 

 

«Sé electricista», les digo a mis hijos adolescentes. «Sé fontanero». La inteligencia artificial llegará a prácticamente todos los sectores laborales, pero pasará mucho tiempo antes de que las máquinas se arrastren bajo los fregaderos o instalen cables a través de las paredes.

La perspectiva desde la vanguardia de la IA es desalentadora. Más de dos años inmerso en este mundo me han dejado paralizado por los profundos cambios que están a punto de sacudir el mercado laboral global. Se avecina un terremoto económico que alterará para siempre el panorama laboral humano; sin embargo, pocos en el poder reconocen lo que está sucediendo, y mucho menos hacen algo al respecto.

El problema es que a menudo pasamos por alto lo esencial cuando pensamos en cómo la IA influye en el futuro del trabajo.

La pregunta clave no es si la IA transformará nuestra economía —lo hará— sino si la aprovecharemos para potenciar el talento humano en lugar de simplemente reemplazarlo.

¿Aprovecharemos este momento para crear trabajos más gratificantes y una prosperidad compartida, o permitiremos que sus beneficios se concentren principalmente en quienes controlan los algoritmos?

No existe ninguna ley inmutable que diga que automatizar el trabajo implica eliminar a los trabajadores humanos.

Sin embargo, el desplazamiento ya está en marcha

Los actores de doblaje, por ejemplo, ven desaparecer su profesión a medida que los modelos de IA, entrenados con incontables horas de audio humano, pueden generar voces naturales a un coste mucho menor.

Los ilustradores se enfrentan al mismo destino: los clientes comerciales abandonan los dibujos personalizados de 500 dólares en favor de imágenes generadas por IA en segundos. La dependencia de la IA para el desarrollo de videojuegos ya ha provocado despidos masivos en ese sector.

Si bien los líderes reconocen el potencial y los beneficios de la IA, su incertidumbre refleja una falta de preparación de la empresa para integrarla plenamente. Para superar esta brecha, se requieren esfuerzos conjuntos en la capacitación del personal, el fomento de una cultura favorable a la IA y el desarrollo de estrategias para su integración

 

 

Toda tecnología destruye empleos al mismo tiempo que crea otros nuevos

La imprenta dejó sin trabajo a los monjes que escribían manuscritos, pero dio origen a la industria editorial. La IA, sin embargo, no parece seguir las reglas de la historia. Entre las diferencias: a diferencia de las tecnologías anteriores, que automatizaban procesos físicos específicos, la IA busca replicar el razonamiento humano, lo que podría afectar a cualquier trabajo que implique pensamiento, creatividad o toma de decisiones.

«Esto va a generar una disrupción mucho mayor que cualquier otra que hayamos visto hasta ahora», afirmó Erik Brynjolfsson, director del Laboratorio de Economía Digital de Stanford, refiriéndose a la inteligencia artificial.

«Afectará a una gama mucho más amplia de industrias y a una velocidad mucho mayor».

Los informáticos se encuentran entre las primeras víctimas de la IA generativa porque, lógicamente, quienes crearon estos modelos ven utilidad en uno que puede escribir código informático.

«Eso significa que la necesidad de programadores junior es mucho menor», explicó Stephanie Bell, de Partnership on AI, un grupo de investigación y análisis de políticas sin ánimo de lucro.

De forma similar, el aumento del desempleo entre los recién graduados universitarios se debe, al menos en parte, al potencial de la IA generativa en campos que antes parecían inmunes a la automatización, y a lo que la dirección considera una forma de reducir costes.

Este patrón se extiende a numerosas categorías profesionales.

¿Puede la IA reemplazar a los abogados? Difícilmente

Pero los abogados capaces de aprovechar un modelo de IA optimizado para el derecho pueden superar a quienes no lo hacen. No es difícil imaginar un futuro en el que pequeños grupos de abogados, con la ayuda de asistentes legales de IA, puedan producir la misma cantidad de documentos, memorandos, mociones o contratos que equipos más grandes.

Las finanzas y el marketing son otros dos campos con gran potencial de transformación, al igual que los trabajos administrativos y de oficina, empleos tradicionales que suelen ser desempeñados por personas con estudios universitarios o un título de formación profesional.

La atención al cliente, y los millones de personas que se ganan la vida trabajando en centros de llamadas en todo el país, es otra área que ya siente el impacto de la IA generativa.

Los bots ya gestionan las consultas básicas de los clientes, lo que permite a los operadores humanos, que a menudo trabajan con un asistente de IA, centrarse en problemas más complejos. «No son solo los centros de llamadas de Salt Lake City los que se ven afectados por esto», dijo Stephanie Bell, de la Partnership on AI. «Francamente, me preocupa mucho desde una perspectiva global».

El panorama es aún más sombrío al mirar hacia el futuro

Se estima que 5 millones de estadounidenses se ganan la vida conduciendo, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. Ya circulan taxis autónomos por las calles de San Francisco, Los Ángeles, Phoenix y Austin, transportando aproximadamente 1,3 millones de pasajeros al mes.

Los camioneros de larga distancia, los taxistas y quienes trabajan para Uber o Lyft se enfrentan a una amenaza existencial a medida que estas tecnologías continúan mejorando y la gente empieza a confiar en que los vehículos autónomos son probablemente más seguros que los conducidos por humanos. Mientras tanto, las mejoras en las tecnologías robóticas presagian el declive inexorable de los empleos en la industria manufacturera y los almacenes.

¿Qué se puede hacer entonces? El primer desafío es lograr que los legisladores tomen conciencia del problema.

«El impacto de la IA se está subestimando por completo en el ámbito político», afirma Sanjay Patnaik, de la Brookings Institution. «He conversado con personas en el Congreso y otros expertos que me dicen: “Esta es solo otra tecnología, todos se adaptarán”. Pero la IA es diferente».

Si bien la IA sin duda generará nuevas categorías de trabajo imprevistas, Patnaik y otros dudan que surjan al ritmo o a la escala necesarios sin una intervención deliberada. Las respuestas políticas actuales —centradas principalmente en la reconversión y la mejora de las competencias— solo han tenido un éxito moderado en transiciones tecnológicas anteriores. Y la IA plantea la pregunta: ¿reconvertirse en qué? Patnaik argumenta que la prioridad del gobierno es recopilar datos exhaustivos sobre el impacto de la IA para que, al menos, los responsables políticos tengan una visión actualizada de lo que sucede en el mercado laboral.

En Silicon Valley, muchos señalan la Renta Básica Universal como la solución. La idea es que la IA creará tanta riqueza que el excedente podrá distribuirse entre la población general, que tendrá mucho tiempo libre y menos remunerado. Pero esto parece una utopía.

La idea de que las empresas privadas distribuyan voluntariamente grandes porciones de sus beneficios entre la población general contradice todo lo que hemos visto en el comportamiento empresarial moderno. Esperar que los propietarios de tecnologías de IA se conviertan repentinamente en generosos distribuidores de riqueza sin incentivos estructurales parece, en el mejor de los casos, ingenuo.

Pero Brynjolfsson vislumbra un camino más prometedor, basado en conversaciones con ejecutivos con visión de futuro. «Cuando tus empleados sean más productivos, ese será el momento ideal para contratar más trabajadores de ese tipo, no menos», afirma. Estos ejecutivos ven la IA como una oportunidad para idear nuevos productos y servicios y superar a la competencia.

«Los directivos inteligentes se volcarán en esto porque se darán cuenta —y esto es parte de lo que predico— de que la IA les permitirá hacer cosas nuevas que antes no podían», explica Brynjolfsson. «Esa es una visión competitiva mucho más sostenible, en beneficio tuyo y de tus accionistas, y lograrás el apoyo de tus empleados».

La participación de los trabajadores es igualmente crucial. Los guionistas y actores de Hollywood se declararon en huelga en 2023 precisamente por estas preocupaciones, consiguiendo protecciones temporales mientras la amenaza subyacente se intensifica. Según un informe de 2024 del Centro para el Trabajo y una Economía Justa de la Facultad de Derecho de Harvard, «los trabajadores están en la mejor posición para garantizar que comprendamos todas las implicaciones del auge de la IA en el ámbito laboral».

La buena noticia: tenemos tiempo. La IA no se infiltrará en el lugar de trabajo tan rápido como predicen los gigantes tecnológicos que prometen grandes cambios. Podemos elegir qué tipo de tecnología será y cómo la integramos en nuestra sociedad.

 

«No dudo de nuestra capacidad para meter la pata», dice Brynjolfsson. «Sin duda, hemos fracasado en el pasado. Pero sería una vergüenza que pudiéramos obtener más riqueza sin tener que trabajar tanto».

Mientras tanto, les digo a mis hijos que dominen la IA antes de que ella los domine a ellos.

 

El CEO automatizado: ¿Es la IA el gerente superior?

La siguiente contribución corresponde al portal de “WU Executive Academy” y la autoría es de Bodo B. Schlegelmilch que es el Decano Fundador de la WU Executive Academy, que dirigió durante muchos años, y Profesor Emérito de Estrategia de Marketing Global en WU Viena. El 1 de septiembre de 2024, retomó el cargo de Decano de la WU Executive Academy, puesto que ocupó durante un año. La trayectoria profesional de Schlegelmilch comenzó con períodos en Deutsche Bank y Procter & Gamble, tras los cuales se incorporó a las Universidades de Edimburgo y California, Berkeley. Fue profesor en la Universidad de Gales y en la Thunderbird School of Global Management, y presidió AMBA & BGA, organismo que acredita escuelas de negocios en unos 80 países de todo el mundo.

 

 

¿La IA en la cima? Por qué podrían surgir los robo-CEOs y dónde el liderazgo humano sigue siendo insustituible.

¿Es la era de los robo-CEOs?

El avance de la inteligencia artificial se ha vuelto imparable: Fireflies se ejecuta en segundo plano en tus videollamadas de Zoom, generando un resumen impecable de la conversación; D-ID convierte textos en videos con protagonistas que jamás adivinarías que fueron creados por IA; y ChatGPT escribe ensayos, analiza datos financieros, responde a consultas de clientes y, además, ayuda a estudiantes a estudiar.

Algunas tecnologías restarán importancia a ciertas habilidades y competencias (por ejemplo, las habilidades físicas, el razonamiento lógico y la toma de decisiones basada en reglas), mientras que otras aumentarán la demanda de áreas específicas (como la inteligencia emocional, la previsión y la creatividad).

 

 

Pero ¿qué impacto tienen estos avances en el mundo de la gestión?

¿Llegarán los bots a ocupar los puestos directivos del futuro? Bodo B. Schlegelmilch, decano fundador de la WU Executive Academy, ha analizado en profundidad las responsabilidades más importantes de los ejecutivos, determinando qué tareas podrían delegarse en la IA, en qué ámbitos podría ser una valiosa fuente de apoyo en la toma de decisiones y qué actividades de liderazgo jamás podrá realizar, independientemente de los avances futuros.

Gracias a ChatGPT, la herramienta de la empresa estadounidense OpenAI, propiedad, entre otros, de Microsoft, las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial se han vuelto palpables incluso para quienes no son expertos en tecnología digital, y nos permite vislumbrar lo que está por venir en este campo.

A medida que la creciente evidencia del desarrollo extremadamente avanzado de la IA acapara los titulares, algunas personas se ven presas del pánico: no es de extrañar, considerando la predicción de que esta tecnología dejará obsoletos millones de empleos en todo el mundo. Y no cabe duda de que algunos sectores laborales, en particular aquellos caracterizados por tareas repetitivas que los algoritmos y las máquinas pueden realizar con facilidad, están destinados a cambiar considerablemente con el uso de la IA.

El trabajo de líderes y gerentes

Sin embargo, parece haber una excepción a esta tendencia general: a primera vista, el trabajo de gerentes y líderes empresariales no parece verse afectado por el avance del aprendizaje automático. ¿Pero es esta realmente toda la verdad?

¿Reportando al CEO bot?

En NetDragon Websoft, una empresa de juegos en línea con sede en Hong Kong, un robot de IA fue designado recientemente para reemplazar al CEO humano de una filial. El CEO bot ahora toma las decisiones que antes creíamos exclusivas de los seres humanos, como evaluar los riesgos empresariales y diseñar espacios de trabajo eficientes. Y hasta el momento, su desempeño ha sido bastante bueno: los indicadores clave de la empresa superan claramente a los de sus competidores en el mercado.

¿Pura suerte o señal de una tendencia? De hecho, algunas tareas de gestión tradicionales, valga la redundancia, están prácticamente destinadas a ser, al menos en parte, a ser realizadas por la IA.

¿Qué tareas de liderazgo pueden delegarse a la IA?

Bodo B. Schlegelmilch, decano fundador de la WU Executive Academy, tiene la respuesta: “En principio, una máquina jamás podrá reemplazar las cualidades humanas innatas de una persona, pero sin duda puede apoyarla en el desempeño de su trabajo”.

El análisis de datos, especialmente cuando se trata de grandes volúmenes, y la preparación estructurada de información que sirva de base para la toma de decisiones son solo dos ejemplos de dónde se puede implementar la IA.

Entonces, ¿cómo podría la IA apoyar las tareas de gestión? ¿Y en qué áreas podría reemplazar, al menos parcialmente, a los directores ejecutivos? El experto en liderazgo ha respondido a estas preguntas basándose en las tareas más importantes de los gerentes:

Estrategia y planificación

“En última instancia, la inteligencia artificial es simplemente una herramienta”, afirma Bodo B. Schlegelmilch.

El análisis de datos que la IA puede realizar, cuando es necesario en un abrir y cerrar de ojos, puede proporcionar una buena base para la toma de decisiones estratégicas, que, sin embargo, en última instancia deberán ser tomadas por personas. Después de todo, una estrategia también se basa en valores, visiones y convicciones que la organización debe definir y perseguir.

Organización

“Existe un gran potencial para aprovechar la inteligencia artificial en áreas que requieren estandarización y optimización”, explica Bodo B. Schlegelmilch.

Las máquinas tienen un enfoque estructurado para las tareas, pero se quedan cortas donde se requieren ideas creativas, pensamiento innovador y enfoques novedosos. En un entorno empresarial, las soluciones a menudo requieren una combinación de cualidades humanas, como una sólida comprensión de la situación junto con la capacidad de entender sus aspectos emocionales.

El pensamiento lógico y la toma de decisiones basada en reglas ya no serán exclusivos de los humanos, ya que estos procesos pueden integrarse en algoritmos, lo que permite programar las máquinas para que los ejecuten.

 

 

Control y Finanzas

Este es un campo en el que la IA podría contribuir de múltiples maneras, ya que se deben analizar grandes volúmenes de datos, que a veces son difíciles de gestionar, y a veces se ocultan en la masa detalles importantes cruciales para una toma de decisiones acertada. Al mismo tiempo, la experiencia y la intuición humana son difíciles de superar, señala Bodo B. Schlegelmilch: «Un auditor experimentado que ha examinado estados financieros durante 30 años a menudo puede identificar el problema de inmediato».

Cuando se trata de procesar, fusionar y ordenar una gran cantidad de datos, las IA ofrecen muchas posibilidades. Por ahora, probablemente, extraer conclusiones de ello seguirá estando en manos humanas. Imagen: shutterstock – Askhat Gilyakhov

Recursos Humanos

El departamento de RR. HH. lleva tiempo utilizando la IA, por ejemplo, para buscar palabras clave en currículos y cartas de presentación con el fin de realizar una preselección o decidir a quién invitar a la siguiente fase.

«Las máquinas son menos parciales que las personas, lo que supone una clara ventaja en la gestión de personal», afirma Bodo B. Schlegelmilch.

Sin embargo, incluso en este caso, la decisión final debe tomarla una persona, ya que la relación entre compañeros debe ser la adecuada. Identificar al candidato idóneo, motivar al personal actual o transmitir con éxito la visión de la organización no debe dejarse en manos de algoritmos.

Comunicación

Sin duda, se puede confiar en la IA para la preedición y la posedición del material utilizado en la toma de decisiones, como el análisis de datos de clientes. Pero a la hora de comunicar los resultados, tanto dentro como fuera de la empresa, los directivos deben tomar la iniciativa. La comunicación transparente y clara, una cultura de retroalimentación activa y la crítica constructiva solo pueden proporcionarlas las personas. «Para cualquier tarea que requiera buena relación, confianza y reconocimiento, una máquina nunca podrá reemplazar a las personas. Basta pensar en evaluaciones de desempeño o negociaciones de ventas», dice Bodo B. Schlegelmilch.

Probablemente la IA no podrá penetrar el ámbito interpersonal hasta dentro de bastante tiempo. Imagen: desempaquetar

«Cuando se trata de responder con rapidez a los cambios y transformar los desafíos en oportunidades, las personas son claramente superiores a las máquinas.»

«Pero solo los humanos poseen cualidades como la creatividad y la empatía, y estas capacidades seguirán siendo importantes también para los directivos.»

Inteligencia Artificial vs. Seres Humanos en Tiempos de Crisis

Una pandemia, una crisis financiera, una guerra: independientemente del tipo de emergencia, en algunos casos la IA podría dar la voz de alarma con antelación.

Sin embargo, decidir qué medidas tomar y todos los aspectos de la comunicación de crisis seguirán siendo responsabilidad de los directivos de carne y hueso.

«Algunas situaciones requieren una intervención paradójica. Es decir: una acción totalmente opuesta a la que se realizaría normalmente en una situación similar. Esto nos ayuda a obtener una perspectiva nueva y a prepararnos para un nuevo comienzo. Realmente no veo a una máquina capaz de lograrlo», afirma Bodo B. Schlegelmilch.

En general, los directivos —al igual que los empleados y los estudiantes— harían bien en centrarse en lo que las máquinas no pueden ofrecer: empatía, compasión, pensamiento crítico y comprensión social.

En defensa de los líderes humanos

Para Bodo B. Schlegelmilch, el temor que provoca el avance de la inteligencia artificial es exagerado. «Esto no es diferente a cuando las computadoras irrumpieron en el mundo». Subraya que no hay vuelta atrás y que, en cambio, deberíamos centrarnos en usar la IA de forma significativa para satisfacer nuestras necesidades humanas.

«Las personas poseen muchas cualidades que las hacen superiores a las máquinas».

Y eso no es todo: «El uso futuro de la IA representa una gran oportunidad para Europa». El continente tiene ahora la oportunidad de adoptar un enfoque diferenciado y, de este modo, distinguirse de Estados Unidos y China. No se trata simplemente de que «el ganador se lo lleva todo» ni de una vigilancia excesiva, sino de priorizar a los empleados. Esto nos permitirá usar la tecnología al servicio de las personas, y no al revés. Este enfoque europeo se conoce como humanismo digital o responsabilidad digital corporativa. Consiste en usar las nuevas tecnologías respetando nuestros valores. Y esta es otra tarea fundamental que requerirá de directivos.

 

 

Empleos y el futuro del trabajo

Cómo la IA centrada en el ser humano puede moldear el futuro del trabajo

La siguiente contribución corresponde al portal de “World Economic Forum” y la autoría es Sapthagiri Chapalapalli, Director Ejecutivo para Europa, Tata Consultancy Services Ltd

 

 

La IA ya está transformando el mundo laboral.

La adopción exitosa de la IA en el lugar de trabajo depende de empoderar a las personas, no solo de implementar tecnología.

Nuestro impacto

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para acelerar la acción en materia de empleos y el futuro del trabajo?

Panorama general

Explore y supervise cómo la inteligencia artificial está afectando a las economías, las industrias y los problemas globales.

El año pasado, el uso de la IA en el lugar de trabajo aumentó un 5,5 % solo en Europa.

 

La adopción de la IA se está acelerando, pero el éxito depende de empoderar a las personas, no solo de implementar tecnología.

Rediseñar los roles y los flujos de trabajo para combinar la creatividad y el pensamiento crítico humanos con la información que proporciona la IA es clave.

El entorno laboral, tal como lo conocemos, se está reinventando, y la inteligencia artificial (IA) está transformando radicalmente los principios fundamentales que sustentan nuestra concepción del empleo, los modelos de trabajo, el talento y la tecnología. El año pasado, el uso de la IA en el ámbito laboral aumentó 5,5 puntos porcentuales solo en Europa.

Esta tecnología ha pasado de optimizar la eficiencia en las fábricas a desempeñar un papel crucial en reuniones y decisiones. No solo mejora las tareas, sino que potencia la inteligencia humana y redefine profesiones enteras. La velocidad y la magnitud de esta transformación no tienen precedentes. Sin embargo, el mayor desafío no reside en la tecnología, sino en garantizar que el factor humano sea el adecuado en esta transformación.

Más de la mitad de los ejecutivos cree que el impacto de la IA será igual o mayor que el de internet, según un estudio reciente de TCS, y el 57 % se muestra entusiasmado u optimista respecto a su impacto en sus negocios. No obstante, casi tres cuartas partes de los ejecutivos reconocen que sus organizaciones deben transformarse significativamente para aprovechar todo el potencial de esta tecnología.

Sin duda, las plataformas digitales basadas en la tecnología ofrecen más oportunidades a los trabajadores y permiten un uso más eficiente de los recursos. También ponen en tela de juicio los conceptos tradicionales de las relaciones laborales, incluidos los beneficios y la protección de los empleados

 

 

El potencial transformador de la IA en los negocios

 

Las organizaciones se ven obligadas a adaptar rápidamente sus modelos de negocio. Imagen: TCS

Si bien existe un claro entusiasmo y optimismo por la tecnología, el 65 % aún cree que la toma de decisiones estratégicas, la intuición y la creatividad humanas siguen siendo esenciales para su ventaja competitiva.

A medida que damos forma a la nueva era del trabajo, necesitamos preparar a nuestras personas y organizaciones para que alcancen un mayor potencial, haciendo que el trabajo sea más eficiente y también más significativo.

Nos encontramos en un momento crucial: esta es nuestra oportunidad para crear una IA centrada en el ser humano que no solo impulse los lugares de trabajo del futuro, sino que también defina el tipo de lugares que queremos que sean.

Las organizaciones que prosperarán no serán aquellas con la IA más sofisticada, sino aquellas que comprendan cómo implementar la tecnología de manera efectiva, permitiéndole asistir, potenciar y transformar el potencial humano.

Entonces, ¿cómo logramos esto? Comienza por rediseñar el trabajo en sí mismo

Rediseñando el trabajo para la sinergia entre IA y humanos

La transformación del lugar de trabajo impulsada por la IA consiste en empoderar a las personas permitiéndoles trabajar de manera efectiva con la tecnología, desbloqueando nuevos niveles de rendimiento y creatividad.

Con demasiada frecuencia, las iniciativas de IA fracasan porque se centran en la tecnología en lugar de en el desafío humano que pueden abordar. No se trata de humanos contra máquinas: debemos considerar la IA como una colaboradora de confianza.

Puede ayudarnos con tareas rutinarias como la planificación o la entrada de datos, y potenciar nuestra capacidad para identificar información relevante, lo que permite tomar decisiones más rápidas y mejor fundamentadas.

Esta colaboración nos permite transformar los roles y responsabilidades para que las personas se concentren en sus fortalezas: empatía, creatividad, pensamiento crítico e innovación.

A medida que evolucionan las estructuras organizativas, vemos cada vez más equipos más pequeños, ágiles y geográficamente diversos. Esto tiene múltiples implicaciones para el entorno laboral, tanto en su formato físico como digital.

 

La oficina de 2030 será muy diferente a la actual. Debe convertirse en un centro de conexión, creatividad y desarrollo cultural. Las plataformas digitales, por su parte, deben favorecer la concentración y la flexibilidad. La IA puede actuar como el nexo que mantiene unidos a estos equipos más distribuidos, facilitando la coordinación, el intercambio de conocimientos y la colaboración en tiempo real.

Las arquitecturas de elección inteligente son un excelente ejemplo de esto en acción

como lo demuestra el reciente estudio de TCS con MIT Sloan Management Review.

Estos sistemas dinámicos combinan capacidades de IA generativa y predictiva para crear, refinar y presentar opciones a quienes toman decisiones. Generan activamente nuevas posibilidades, aprenden de los resultados, buscan información e influyen en el conjunto de opciones disponibles.

Pero sea cual sea el enfoque, la clave está en diseñar entornos, tanto físicos como virtuales, que fomenten la confianza, la inclusión y la colaboración. Esto requiere y, a la vez, facilita la recapacitación.

El aprendizaje continuo se ha convertido en una habilidad esencial

y existe una creciente demanda de fluidez digital y adaptabilidad. Las estrategias de talento deben ser personalizadas e inclusivas, dotando a las personas tanto de capacidades técnicas como de las fortalezas humanas que la IA no puede reemplazar.

Reimaginando el lugar de trabajo en la era de la IA

En Tata Consultancy Services, he tenido el privilegio de presenciar de primera mano cómo la IA está empoderando a las personas para alcanzar un nuevo potencial.

Históricamente, los profesionales de Recursos Humanos han desempeñado un papel predominantemente administrativo. Gracias a los avances tecnológicos, finalmente pueden liberarse de gran parte de su tedioso trabajo administrativo. Por ejemplo, pueden usar la tecnología digital para facilitar la administración de nóminas y brindar retroalimentación sobre el desempeño en tiempo real.

 

 

Permítanme compartir lo que nos está funcionando

Fundamentalmente, se trata de garantizar que humanos e IA trabajen en conjunto. Queremos que la IA se integre en nuestros flujos de trabajo de forma que exista una colaboración fluida entre humanos y máquinas. Desde la gestión de proyectos hasta el desarrollo de software, la IA ayuda a nuestros equipos a centrarse mejor en la innovación, la estrategia y el impacto.

Las investigaciones demuestran que la IA suele tener sesgos. Aquí te explicamos cómo lograr que los algoritmos trabajen para todos.

Ética laboral digital: ¿Quién es responsable de la fuerza laboral de IA?

Nuestros equipos ágiles y multidisciplinarios pueden operar con rapidez y autonomía gracias a la IA y las plataformas digitales, que facilitan la colaboración, la coordinación y el intercambio de conocimientos. Distribuida en múltiples regiones geográficas, nuestra red es más receptiva y escalable gracias a la tecnología.

Cuando recorro nuestras oficinas rediseñadas, veo espacios que van más allá de reunir físicamente a nuestros equipos: fomentan la creatividad, el bienestar y la colaboración. Pero, igualmente importante, nuestra infraestructura digital garantiza que nuestros equipos puedan trabajar eficazmente en diferentes zonas horarias y países cuando trabajan de forma remota.

En el día a día, las herramientas impulsadas por IA agilizan nuestros flujos de trabajo en tiempo real, ya sea resumiendo reuniones o sugiriendo los siguientes pasos. Esto está transformando la forma en que interactúan nuestros empleados, haciendo que la colaboración sea más eficiente, las conversaciones más enriquecedoras y las acciones más orientadas a objetivos.

Si bien el cambio que enfrentamos es transformador y disruptivo, es vital ayudar a los trabajadores a prepararse

Los programas de concientización pueden ayudar a las personas a comprender los cambios y su significado.

Estamos creando itinerarios de aprendizaje personalizados, diseñados en función de los roles, los niveles de habilidades y los estilos de aprendizaje.

La lección más importante que debemos aprender es que esto no es solo un cambio tecnológico, sino una transformación cultural. Por lo tanto, nos enfocamos en crear un entorno donde las personas puedan explorar la IA con confianza y libertad. Queremos un lugar de trabajo donde se fomente la curiosidad, el aprendizaje sea continuo y se integre la IA.

Un futuro basado en el potencial humano

El futuro del trabajo no se trata solo de dónde o cómo trabajamos, sino de por qué trabajamos y en quién nos convertimos en el proceso. Se trata de construir un futuro sostenible, inclusivo y dinámico, donde tanto las empresas como las personas puedan prosperar.

Como líderes, tenemos una oportunidad y una responsabilidad que va más allá de nuestras propias organizaciones: garantizar que la tecnología sea el facilitador que apoye un trabajo significativo, impactante y gratificante.

El futuro del trabajo sigue centrado en el ser humano, pero debemos ser constantemente adaptables y estar abiertos al aprendizaje y al cambio a medida que la tecnología nos ayuda a reimaginar nuestras capacidades humanas.

La cuestión no es si la IA cambiará el trabajo, sino si nos atrevemos a cambiar con ella, manteniendo nuestra humanidad como pilar fundamental.

 

La IA crea una nueva era industrial

La siguiente contribución corresponde al portal de Sandvik que se define así: es un grupo global de ingeniería de alta tecnología que ofrece soluciones para mejorar la productividad, la rentabilidad y la sostenibilidad en los sectores de manufactura, minería e infraestructura.

Nuestra oferta abarca toda la cadena de valor del cliente y se basa en importantes inversiones en investigación y desarrollo, un profundo conocimiento del cliente y una amplia experiencia en procesos industriales y soluciones digitales.

La autoría es de Daniel Langkilde que desarrolla soluciones de IA para grandes empresas industriales: “Las oportunidades que genera la digitalización son revolucionarias en la mayoría de los sectores”.

 

 

La digitalización ha sido tan revolucionaria para la industria como la llegada de la electricidad. Ahora, la inteligencia artificial (IA) y el big data generan nuevas oportunidades, y también numerosos desafíos.

En el informe «Inteligencia Artificial en Europa», publicado por la consultora EY, el 57 % de las empresas encuestadas prevé que la IA tendrá un impacto significativo o muy significativo en áreas de negocio que hoy les son completamente desconocidas, y el 65 % espera que tenga un impacto significativo o muy significativo en su actividad principal.

Un cambio radical

«Las oportunidades que genera la digitalización en general son revolucionarias en la mayoría de los sectores, razón por la cual las soluciones digitales se han afianzado en diferentes ámbitos de la sociedad», afirma el investigador Daniel Langkilde, quien desarrolla soluciones de IA para Scania, Volvo y otras grandes empresas.

La digitalización sienta las bases para modelos de negocio completamente nuevos, a veces desechando simultáneamente los antiguos. Un nuevo modelo podría basarse en la servitización, donde los ingresos se obtienen directamente del rendimiento de los productos. Esto incentiva a los proveedores a optimizar constantemente los resultados, algo que se ha facilitado gracias a la digitalización, explica Langkilde.

Cada vez más dispositivos incorporan sensores, lo que nos proporciona más datos.

“Cuando las máquinas cuentan con sensores que miden diversos parámetros, es posible programar el mantenimiento para garantizar su funcionamiento”, afirma. “Pero también existe la posibilidad de utilizar los datos de los sensores y la IA para obtener una visión clara del uso real por parte del cliente y sugerir métodos o equipos que mejoren la productividad”.

Una gran solución

Los volúmenes de datos generados también pueden analizarse y utilizarse como base para seguir desarrollando la gama de productos. Petra Sundström, directora de Desarrollo de Negocios Digitales de la División de Trituración y Cribado de Sandvik, destaca que las nuevas tecnologías en sí mismas no son algo nuevo. Lo novedoso es que las tecnologías digitales actuales, como la IA y el Internet de las Cosas (IoT), actúan como un nexo que conecta diversas áreas.

Antes, podíamos fabricar hardware —productos únicos y de alta especialización— y dejarlos en manos de los clientes. Ahora, además de eso, debemos comprender que los productos deben integrarse con los servicios, el mercado de repuestos, las marcas, los clientes y muchos otros grupos de interés. Se está convirtiendo en un producto integral de soluciones.

La digitalización sienta las bases para modelos de negocio completamente nuevos, a veces desechando simultáneamente los antiguos.

Magnus Ekbäck, vicepresidente de Estrategia y Desarrollo de Negocios de Sandvik Coromant, resume las principales tendencias que impulsan la digitalización de la industria manufacturera: «Cada vez más objetos incorporan sensores, lo que nos proporciona más datos. Al mismo tiempo, la conectividad ha mejorado rápidamente y la demanda de utilizar datos en la toma de decisiones ha aumentado vertiginosamente. Estos tres factores, en conjunto, son clave para explicar la automatización de la industria manufacturera que observamos hoy; son los facilitadores».

“El término ‘Inteligencia Artificial’ puede resultar engañoso, ya que las computadoras que realizan cálculos y análisis distan mucho de ser inteligentes en el sentido tradicional de la palabra”, señala Langkilde. “Pero pueden aprender a identificar conexiones al procesar grandes volúmenes de datos, y cuantos más datos reciben, mejores son sus análisis”.

Jan Ekstrøm, de IBM Watson IoT Europe, coincide con Langkilde. Considera la IA como inteligencia “aumentada”, más que como inteligencia “artificial”. Los avances industriales no se centran en ninguna forma de IA en la que las máquinas dominen el mundo en cuanto alcancen la suficiente inteligencia, afirma, y ​​añade:

“Eso es pura ciencia ficción. La IA consiste en desarrollar la capacidad de las máquinas equipándolas con algoritmos avanzados y alimentándolas con enormes cantidades de datos. No es lo mismo que la inteligencia en el sentido tradicional; se trata más bien de una forma de calcular relaciones complejas, simplificando, optimizando y mejorando la seguridad de las empresas y sus empleados”.

Las oportunidades abundan

Algunas otras oportunidades que ofrece la IA son la monitorización de procesos para identificar áreas de mejora de la eficiencia y el uso de robots colaborativos: robots que trabajan con personas o entre sí.

Daniel Langkilde desarrolla soluciones de IA para grandes empresas industriales: «Las oportunidades que genera la digitalización son revolucionarias en la mayoría de los sectores».

También existen áreas de aplicación más estratégicas, como la planificación detallada de escenarios o la investigación de numerosas variantes de diseño para un nuevo producto.

Sin embargo, estas oportunidades plantean nuevos retos a las empresas: «Pasar de ser proveedor de productos a proveedor de servicios, con todo lo que esto implica en términos de flujos de ingresos y cultura corporativa, supone un gran desafío. Otro reto es saber con exactitud qué soluciones podrían impulsar el negocio. Actualmente, una empresa industrial común no posee este tipo de experiencia. Habrá una fuerte competencia por el talento en el mercado laboral del futuro», concluye Langkilde.

 

 

Por qué los humanos siguen siendo importantes en el futuro del trabajo

La siguiente contribución corresponde al portal de “Harmonious Workplaces”

Que se define así: Ayudamos a las organizaciones a:

Aumentar la productividad alineando personas y procesos en torno a objetivos comunes.

Reducir la rotación de personal mejorando el compromiso, la innovación y la implicación organizacional. Acelerar la adopción del cambio con herramientas que fomentan la preparación y la aceptación.

La autoría es de Rich Cruz que se define así: asesor y consultor de altos ejecutivos, ayudo a las organizaciones a mejorar su desempeño, desarrollar la autoeficacia de sus empleados, fomentar el compromiso organizacional mediante la participación activa y liderar el cambio. Asimismo, brindo capacitación, formación y coaching altamente efectivos a equipos de trabajo para potenciar las competencias y el desarrollo del talento. Cuento con más de 18 años de experiencia como consultor de gestión y 25 años gestionando equipos. He diseñado e implementado soluciones empresariales a medida para decenas de clientes en diversos sectores.

La IA cambia las tareas, no a las personas

Como usuario diario de herramientas de IA —desde ChatGPT, Google Gemini y Perplexity hasta CoPilot, Consensus y más—, veo de primera mano cómo estas tecnologías transforman nuestro trabajo. También soy profesor adjunto, imparto clases a estudiantes que se enfrentan a un mercado laboral incierto y, como profesional del desarrollo organizacional (DO) y la psicología organizacional, me preocupa profundamente el factor humano en el lugar de trabajo.

Este año he cumplido 49 años. He visto evolucionar la tecnología y he adoptado muchas herramientas desde sus inicios, recibiendo cada nueva ola no con temor, sino también con curiosidad. Si hay un mensaje que siento la necesidad de compartir hoy, es este:

La IA transformará las tareas. No reemplazará la importancia, la creatividad ni el valor de las personas.

Esta semana, la tecnología demostró su dependencia de la red eléctrica cuando AWS, Spotify, Discord y Google sufrieron cortes de internet. ¿Adivinen qué? La gente trabaja con o sin conexión a la red, cada una equipada con un procesador maravilloso que puede integrarse con todo tipo de sistemas, tanto digitales como analógicos. Si tienen inquietudes o trabajan con personas que las comparten, hablemos de por qué el ser humano es, y siempre será, el centro del trabajo significativo.

Las máquinas tienen un enfoque estructurado para las tareas, pero se quedan cortas donde se requieren ideas creativas, pensamiento innovador y enfoques novedosos. En un entorno empresarial, las soluciones a menudo requieren una combinación de cualidades humanas, como una sólida comprensión de la situación junto con la capacidad de entender sus aspectos emocionales.

 

 

Los humanos dan forma al futuro: la IA transforma las tareas (REV)

El miedo es real, pero infundado

Entiendo el temor a que la IA nos quite el trabajo. La automatización y el aprendizaje automático pueden realizar tareas repetitivas, predecibles y analíticas de forma excepcional. Pueden redactar informes, optimizar procesos y analizar patrones más rápido que cualquier ser humano.

Pero esto es lo que la IA no puede hacer:

No puede sentir. La IA no experimenta alegría, tristeza, miedo, esperanza ni lealtad.

No puede elegir la ética. La IA sigue reglas programadas; no se enfrenta a dilemas morales.

No puede innovar de la nada. La IA puede remezclar y predecir basándose en datos existentes, pero la verdadera innovación —las ideas que transforman paradigmas— proviene de la imaginación humana.

No puede construir relaciones. La confianza, la mentoría, la empatía y el trabajo en equipo son la base de las organizaciones exitosas.

No puede liderar en la incertidumbre. Los seres humanos prosperan al navegar la ambigüedad, el cambio y el caos con propósito y resiliencia.

Cuando se eliminan las distracciones, queda una verdad que debería tranquilizar tanto a quienes trabajan actualmente como a quienes están en la línea de sucesión: las organizaciones pueden automatizar tareas y lo harán, pero la creación de valor, la confianza, el significado y el liderazgo siempre provendrán de los seres humanos.

Para estudiantes y profesionales al inicio de su carrera: Las habilidades siguen siendo importantes, pero el carácter también.

Como profesor adjunto, veo el nerviosismo en los rostros de los estudiantes cuando hablamos de contrataciones basadas en habilidades y entornos laborales impulsados ​​por la IA.

Les recuerdo: Sí, las habilidades son importantes. Deben desarrollar capacidades técnicas, aprender a usar herramientas de IA y adaptarse a nuevos sistemas. Debemos esforzarnos por aprender, desarrollar conocimientos, habilidades y aptitudes (CHA), y fomentar culturas de aprendizaje en los lugares de trabajo. Sin embargo, el carácter, el pensamiento crítico, la creatividad y la resiliencia serán lo que los diferencie.

Los empleadores siempre necesitarán personas que puedan:

Resolver problemas sin precedentes

Comprender a las personas y construir culturas sólidas

Tomar decisiones incluso con información incompleta

Liderar con integridad e inspiración

Un currículum repleto de habilidades demuestra el valor percibido. Una persona que piensa, se preocupa y lidera crea un valor indispensable para sí misma, su lugar de trabajo y las personas a las que sirve.

Para profesionales con experiencia: Tu valor es mayor de lo que crees

Como miembro de la Generación X, he escuchado a compañeros temer que pronto quedarán obsoletos en un entorno laboral tecnológico. Permítanme aclarar: la sabiduría, la adaptabilidad y el liderazgo tienen más valor que nunca.

Los trabajadores más jóvenes necesitan mentores que puedan:

Enseñar no solo a trabajar, sino también a trabajar en equipo

Mostrar cómo afrontar conversaciones difíciles, contratiempos y cambios

Proporcionar contexto histórico y una visión estratégica que ninguna IA puede generar

Aprender a usar nuevas herramientas como ChatGPT o Gemini no requiere haber crecido con la tecnología como un nativo digital. En lugar de eso, incorpora competencias técnicas a tu repertorio para que puedas seguir haciendo lo que solo los humanos pueden: construir, enseñar, imaginar, decidir e inspirar.

El entorno laboral no necesita menos profesionales experimentados. Necesita profesionales experimentados que mantengan la curiosidad y el compromiso.

Un futuro centrado en las personas

En desarrollo organizacional y psicología organizacional, estudiamos qué hace que las empresas sean rentables y que las personas prosperen.

Las organizaciones más sanas y exitosas no serán aquellas que automaticen la mayor cantidad de tareas. Serán aquellas que:

 

Utilicen la IA para eliminar las tareas rutinarias y permitir que las personas desarrollen su máximo potencial.

Fomenten un entorno de seguridad psicológica donde las personas se sientan libres de imaginar, cuestionar y crear.

Una pandemia, una crisis financiera, una guerra: independientemente del tipo de emergencia, en algunos casos la IA podría dar la voz de alarma con antelación. Sin embargo, decidir qué medidas tomar y todos los aspectos de la comunicación de crisis seguirán siendo responsabilidad de los directivos de carne y hueso.

 

 

Desarrollen líderes que sepan que los números importan, pero las personas importan aún más

Equilibren la eficiencia con la empatía.

La IA potenciará nuestros esfuerzos, al igual que las computadoras, los teléfonos celulares y otras tecnologías. En buenas manos, potenciará la innovación, la conexión y el impacto. En manos inexpertas, potenciará la desconexión y la explotación.

La herramienta no marca la diferencia; El humano que la usa como un artesano.

Reflexión final: Toma las riendas de tu futuro.

 

No podemos ser meros pasajeros en la revolución de la IA. Debemos ser los protagonistas. Cada vez que eliges conectar y colaborar con otros en lugar de solo completar una tarea, construyes un futuro donde las personas importan. Cada vez que usas una herramienta como ChatGPT para impulsar la creatividad, no para reemplazarla, demuestras el poder perdurable del potencial humano. Cada vez que aceptas el cambio con integridad, demuestras que ningún algoritmo puede reemplazar a un ser humano resiliente, ético y plenamente vivo.

La IA puede cambiar las tareas. Pero las personas moldean la cultura, definen el éxito y construyen el futuro. Asegurémonos de no olvidarlo jamás.

 

 

 

El futuro de la inteligencia artificial (IA) en 2024 y más allá

La siguiente contribución corresponde al portal de “More Than digital” y la autoría es de Britta Daffner. Como Directora de Datos e IA en O2 Telefónica, Britta impulsa la transformación empresarial basada en datos. También es la fundadora de «dy.no», una plataforma dedicada a empoderar a los agentes de cambio en los sectores corporativo y empresarial. Antes de su puesto actual, Britta fundó un departamento de Inteligencia Artificial en IBM, donde lideró la implementación de programas de IA para diversas corporaciones. Es autora de «The Disruption DNA» (2021), un libro que motiva a las personas a participar activamente en la transformación digital.

 

 

Una mirada a la sociedad interconectada gracias a la inteligencia artificial y los algoritmos

Descubre cómo la inteligencia artificial (IA) dará forma al futuro en 2024 y por qué la «alfabetización digital» y la «capacidad de acción» son cruciales. Analizamos la tendencia tecnológica, el impacto social y la necesidad de nuevas habilidades en esta era hiperdigital.

La inteligencia artificial (IA) avanza a pasos agigantados en 2024 y está moldeando el futuro en un mundo hiperdigital.

Estos avances, que implican cambios tanto tecnológicos como sociales, son de suma importancia y nos exigen participar activamente en su desarrollo.

 

Índice

Construyendo activamente el futuro: De la «alfabetización futura» a la «capacidad de acción futura»

Tendencia tecnológica: La IA como motor de la hiperdigitalidad

Impacto social: La nueva superpotencia – Encuentro

Construyendo la sociedad del futuro

Habilidades del futuro: La necesidad de nuevas habilidades

Un llamado a la cocreación

Construyendo activamente el futuro: De la «alfabetización futura» a la «capacidad de acción futura»

Nuestra fascinación por el futuro está profundamente arraigada en nuestra naturaleza. Queremos saber qué nos depara el futuro para poder prepararnos y responder adecuadamente. Pero no se trata solo de conocer el futuro; se trata de construirlo activamente. Esto requiere no solo «alfabetización futura» —la capacidad de imaginar futuros diferentes y cuestionar las suposiciones— sino también «capacidad de acción futura» —la capacidad de influir de forma proactiva—.

Sin embargo, en un momento en que la digitalización penetra cada vez más en nuestras vidas, también se hacen evidentes sus desventajas. En lugar de una conectividad sin restricciones, están surgiendo cada vez más «interfaces» que impulsan la fragmentación de sistemas y personas. Pero nuestra tarea es utilizar las fuerzas del cambio de forma inteligente, para unir lo antiguo y lo nuevo de manera significativa y, así, crear una estabilidad dinámica. Si bien la pandemia del coronavirus nos ha enfrentado a desafíos digitales, tecnologías como las videoconferencias y la educación en línea también han ayudado a mantener la comunicación y el intercambio de conocimientos.

Tendencia tecnológica: La IA como motor de la hiperdigitalidad

En 2024, veremos cómo la IA se convierte en la fuerza motriz de la hiperdigitalidad. Los límites entre la exageración y la realidad se difuminan.

Los sistemas impulsados ​​por IA ya se han integrado de forma permanente en nuestra vida cotidiana y están teniendo un impacto positivo en diversas áreas, desde la educación hasta la investigación climática.

En medicina, los algoritmos de IA nos permiten realizar diagnósticos más precisos y planes de tratamiento personalizados para los pacientes, revolucionando la atención médica. Está revolucionando nuestra forma de trabajar y vivir.

La IA se integra a la perfección en nuestro mundo físico y digital, abriendo dimensiones de conectividad completamente nuevas.

Un avance clave en este ámbito es la comprensión del texto por parte de la IA.

Esto se ha desarrollado rápidamente en los últimos años. La última generación de IA generativa, especialmente los «grandes modelos de lenguaje» como ChatGPT, permite que los humanos interactúen casi sin problemas con las máquinas sin necesidad de amplios conocimientos de programación.

Estos sistemas, como ChatGPT, funcionan como gigantescas máquinas de autocompletado. De forma similar a un motor de búsqueda, completan palabras basándose en probabilidades y, por lo tanto, generan textos que se asemejan a la comunicación humana. Sin embargo, es importante destacar que estos modelos de IA no alcanzan nuevos niveles de «inteligencia» humana. Todavía carecen de las capacidades culturales y éticas para distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, lo significativo y lo sin sentido. Pueden procesar la gramática, pero no comprenden el significado implícito en las palabras.

Un problema clave del uso de la IA en el discurso público es la opacidad general de estos sistemas

Los usuarios no pueden ver los conjuntos de datos subyacentes, las conexiones lógicas ni comprender las probabilidades de las afirmaciones generadas.

Es importante reconocer que los modelos de IA generativa siempre son ideológicos, ya que se entrenan con los textos en los que se basan. Si bien los sistemas de IA nos proporcionan información, también pueden adoptar sesgos inconscientes a partir de los datos de los que aprenden.

Esto demuestra la importancia de considerar las cuestiones éticas al trabajar con IA.

A pesar de estos desafíos, podemos esperar avances significativos en este campo en los próximos años. Veremos modelos de lenguaje entrenados de forma intencionada y transparente, que además serán más eficientes energéticamente que sus versiones actuales.

Los algoritmos de IA y los modelos de lenguaje se integrarán cada vez más en el mundo empresarial, acelerando procesos y apoyando la toma de decisiones complejas. Sobre todo, los sistemas de IA pueden estimular la creatividad humana al revelar perspectivas no convencionales e inspirar nuevas ideas.

Una herramienta basada en IA para la lluvia de ideas creativa puede ayudar a los equipos a desarrollar soluciones innovadoras para problemas complejos.

La colaboración entre humanos y máquinas seguirá evolucionando y buscará combinar la inteligencia artificial funcional con la inteligencia humana creativa.

El uso del lenguaje como medio está transformando nuestra relación con las entidades controladas por IA. Si bien hoy en día sigue siendo principalmente funcional (por ejemplo, «Alexa, apaga las luces»), ya está evolucionando hacia la creatividad, la conexión, la amistad y la cocreación.

Impacto social: El nuevo superpoder: el encuentro

En un mundo dominado por la IA y la digitalización, la capacidad de entablar encuentros interpersonales se está convirtiendo en un nuevo superpoder. Cuanto más frecuentemente nuestras interacciones estén acompañadas por IA, más valiosas se vuelven las interacciones humanas, la empatía y las conexiones interpersonales. A pesar del impresionante rendimiento de los sistemas de IA, no pueden captar por completo los matices humanos ni la dinámica social. Por lo tanto, la «conversación profunda» se está volviendo tan importante como el «aprendizaje profundo». Por ejemplo, en la terapia psicológica, la IA puede utilizarse para apoyar a los pacientes, pero los terapeutas humanos seguirán siendo necesarios para brindar empatía y apoyo emocional.

Esto abre inmensas oportunidades para las empresas, especialmente para aquellas organizaciones que hasta ahora han utilizado la IA principalmente para automatizar tareas rutinarias y así trabajar con mayor eficiencia. El recurso clave no es solo la tecnología, sino el potencial humano. Las organizaciones, las autoridades y las instituciones deberían centrarse en este potencial interpersonal para impulsar el desarrollo positivo de la sociedad.

El entorno laboral, tal como lo conocemos, se está reinventando, y la inteligencia artificial (IA) está transformando radicalmente los principios fundamentales que sustentan nuestra concepción del empleo, los modelos de trabajo, el talento y la tecnología. El año pasado, el uso de la IA en el ámbito laboral aumentó 5,5 puntos porcentuales solo en Europa.

 

 

Esto requiere un cambio de mentalidad a todos los niveles

La educación debería promover cada vez más habilidades exclusivamente humanas como la creatividad, la imaginación y la empatía. Se debe dar mayor prioridad a la valoración de las emociones, la intuición y la compasión. Todo esto complementa de forma inteligente la eficiencia de la IA y contribuye al desarrollo humano.

En este sentido, necesitamos que las escuelas ofrezcan programas de inteligencia social y emocional para ayudar a los estudiantes a estar mejor preparados para los desafíos interpersonales.

Una IA con habilidades lingüísticas excepcionales subraya lo que el futurista Kevin Kelly reconoció hace una década: «El mayor beneficio de la llegada de la IA es que ayudará a definir a los humanos». Cada vez resulta más evidente que la verdadera tarea de los humanos es convivir, cultivar relaciones personales y comprendernos verdaderamente. Las máquinas se harán cargo de la experiencia, pero los humanos seguirán siendo los expertos en humanidad.

Moldeando la sociedad del futuro

La “Sociedad del Futuro” surgirá de la fusión entre la humanidad y la tecnología. Esto exige una reevaluación de nuestros valores y objetivos. El propósito humano está evolucionando, pasando de los intereses puramente económicos a una visión más holística que considera el bienestar de la sociedad y del planeta. El reto consiste en crear una relación equilibrada entre la tecnología y la humanidad. Las empresas que emplean prácticas y tecnologías sostenibles demuestran cómo la tecnología y la protección del medio ambiente pueden ir de la mano.

Habilidades del futuro: La necesidad de nuevas competencias

El futuro nos exige evolucionar y adquirir nuevas competencias. Además del conocimiento técnico, las “habilidades del futuro” son de vital importancia. Estas incluyen el pensamiento crítico, la inteligencia emocional, la resolución creativa de problemas y la comunicación intercultural. Estas competencias nos permiten tener éxito en un mundo interconectado y en constante cambio.

Estas habilidades del futuro abarcan desde la capacidad de aprendizaje y la flexibilidad, el trabajo ágil y la gestión del cambio, hasta la inteligencia emocional y el pensamiento crítico. No se trata solo de acumular conocimientos, sino también de aplicarlos de forma productiva y actuar con profesionalidad.

Un llamado a la cocreación

El siglo XXI marca un punto de inflexión histórico en la evolución de la sociedad. Bajo el auspicio de la interconexión, la sociedad se está transformando profundamente y requiere una nueva actitud transformadora hacia el futuro. El cambio nunca es fácil; exige un proceso que combine aceptación, adaptación interna y la búsqueda de soluciones prácticas.

Un ejemplo de ello son los jóvenes comprometidos con la protección del clima y que exigen cambios en la política y la economía. Esto demuestra cómo las personas pueden participar activamente en la construcción de su futuro.

Esto es precisamente lo que seguimos necesitando para todos los demás temas, porque el futuro de la IA y la tecnología depende de nosotros. No debemos esperar pasivamente a que se produzcan los avances, sino participar activamente en ellos. El futuro no es una fuerza externa a la que estamos a merced, sino un proceso de transformación que podemos ayudar a moldear de forma consciente y activa. Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de orientar los desarrollos tecnológicos de manera que se alineen con nuestros valores y necesidades. La IA es una herramienta poderosa que nos apoya en la realización de nuestras visiones. Pero no debemos olvidar que, en última instancia, el futuro será humano. Nos corresponde garantizar que la IA y la tecnología nos ayuden a crear un mundo mejor y más humano.

En definitiva, es evidente que el futuro de la IA en 2024 y más allá nos depara profundos cambios y grandes oportunidades. La unión de tecnología y humanidad será un tema central en la construcción conjunta de la «Nueva Sociedad». Es hora de participar activamente en esta construcción y asegurar que el futuro siga siendo verdaderamente humano. Somos los artífices de nuestro propio futuro y, juntos, podemos crear un mundo donde humanos y tecnología coexistan en armonía y sienten las bases de una sociedad próspera. Emprendamos juntos este camino y construyamos un futuro que refleje nuestros valores y visiones. Ha llegado el momento del cambio y el progreso: seamos pioneros de esta nueva era.

 

Esta información ha sido elaborada por NUESTRA REDACCIÓN